Steve Berra: Éxito, amor y odio

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Sin contar a tipos como Mark González o Wes Kremer, nadie es monedita de oro para agradar a todo el mundo, menos entre quienes cuentan con un poco de fama en el submundo de la patineta. «Razones» nunca faltan: Por corporativo, por tener mucha plata, por cambiarse de auspiciador, por tener un reality, por ser demasiado bueno, por ganar campeonatos, por fabricar tablas con formas raras, por crear cosas nuevas, por no patinar como lo hacía antes, y así sucesivamente. Bajo ese marco, a Steve Berra se le pueden llegar por varios flancos, y varios lo hacen, porque el hombre no se quedó dando vueltas a la manzana, sino que hizo una tremenda carrera en el skate durante la cual se peleó con colegas, incursionó en la actuación, escribió guiones, dirigió películas, se metió en la Cienciología y de pasada creó junto a Eric Koston el skatepark más famoso de internet, The Berrics, con seguidores devotos en todo el mundo y con varios pros tocando la puerta para aprovechar la publicidad en una industria saturada. Pero cuando muchos te siguen, también muchos te critican, sobretodo a alguien que no tiene miedo a opinar y defiende lo que hace. Un skater atípico por donde se le mire.

Ya auspiciado a finales de los 80′ por Blockhead Skateboards, Berra se fue a 101 Skateboards y lo hicieron pro. Así comenzaron años de cambiar de auspiciadores y protagonizar icónicos videos, como el Birdhouse Feasters (1992) y The End (1998), diferentes partes en producciones Transworld, el DVS Skate More (2005), Alien Workshop Mind Field (2009), entre otros. No por nada dicen que tiene uno de los mejores flip backside del skate.


Su parte en el mítico Birdhouse The End. Trama, skate, efectos especiales y decapitación de ender.

Pero Berra no la ha tenido tan fácil; de 101 se fue por no llevarse bien con los demás, aliñado por un puñetazo de parte de Jovontae Turner en un tour para luego decir adiós; vivió de allegado en el sofá de su jefe, Tony Hawk, y su esposa; se fue de Alien Workshop porque supuestamente a parte del team no le gustaba que no patinara todo lo que debería; y, por últmo, los años de tirarse bombazos y barandas han significado lesiones y operaciones que lo complican hace años. Eso en cuanto a skate, porque en otro hecho peculiar, desde hace años está relacionado a la Cienciología, la que es considerada como una religión en ciertos países (libre de impuestos) o prohibida como secta en otros, como Francia. Hace un tiempo salió un documental sobre la organización que no la deja bien parada, además de que Thrasher realizó una prueba en el King Of The Road donde había que hacer un truco disfrazado de ovni a las entradas del edifico de la organización en Los Ángeles. Pero bueno, Berra dice lo ayuda a ser mejor persona, considerando que la «verdad» para uno es lo que crees y observas.

Cine y The Berrics

A pesar de todo, Berra no se limitó por lo que pensaran los demás y siguió adelante, incluso fuera del skate. Así, cuando vivía en el sofá de Tony Hawk, se le ocurrió ir a audiciones para juntar un poco de dinero, lo que más tarde lo llevó a actuar en series de TV, escribir guiones, dirigir películas e ir al Festival de Sundance con The Good Life (2007), película que escribió y dirigió, aunque siempre con la bendición de poder refugiarse en el skate cuando la industria del cine lo hastiaba.

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Berra y su ex jefe y sustento, Tony Hawk, recordando cuando era un mocoso que vivía en su sofá.
Foto: Grant Brittain

Buscando refugio en el skate, con la plata de un guión que reescribió compró el primer galpón donde se alojó The Berrics, el cual llegó a ser uno de los más visitados de skate en Internet gracias a la presencia constante de varios de los pros más famosos del mundo. Pero, acorde a su historia, no a todos parece gustarles tanto la creación de Berra y Koston, ya que hay skaters que no ves en el lugar e incluso lo han criticado y «discutido» con sus dueños, pero la mayor parte del drama suele ocurrir en los foros o comentarios de la red. Bueno, puede parecer fábrica de salchichas e incluso insensibilizar, Por lo que no es menor la cantidad de skater que se ven beneficiados, ya sea en reconocimiento o una fuente de trabajo. Además, si va un tipo como PJ Ladd, por ejemplo, y graba un Battle Commander, más de uno lo va a ver. De hecho, millones lo hacen.

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Eric Koston y Steve Berra trabajando en The Berrics.
Foto: Forbes

Con todo, Steve Berra es de esos tipo que ya pasados los 40 años, y con las manos metidas en la masa de la industria del skate, tiene varias historias que contar. Puede representar el arquetipo respecto a lo cual muchos no quieren que el skate se convierta, pero hay mérito en creer en lo que se hace y sacarlo adelante, más allá de las críticas. Bueno, alguien podría decir que ese caso Hitler también creía de corazón en lo que hacía y fue exitosso hasta cierto punto, pero aquí solamente hablamos de skate y no de salvar al mundo; y si a alguien no le gusta lo que hace, es mejor no verlo, o hacer algo diferente. El skate es libre, para bien o para mal.

Texto: Aníbal Casanueva

Fuentes:
– Popmag
– The Shetler Show
– Skatemorespots
– The Berrics
– Skately