Zero Skateboards: 20 años de poner los pies

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Por más que las marcas deportivas se esfuercen en demostrar lo contrario, en el skate no ha surgido un producto que vuelva obsoleto al resto, porque todos se gastan y/o rompen. Lo que hace la diferencia a la hora de perdurar (y por ende vender), es la identidad que se transmite; la misma que hace que un cabro/a se relacione con ella y compre una tabla. Así lo hizo Zero Skateboards hace 20 años cuando trajo de vuelta las calaveras y una actitud basada en el «todo o nada», en el coraje de ponerle los pies a todo y en entregarse por completo a lo que se hace; espíritu con el que se identificaron miles de skaters alrededor del mundo. Algún cínico podría decir que sólo es publicidad, pero en el skate lo que se vende suele ser verdad; y tampoco busca relacionarse contigo a través del confort con que te limpias o hacerte creer que con un tipo de desodorante te van a llover mujeres; sino que Jamie Thomas sí le puso los pies al el Leap Of Faith, Chris Cole sí se tiró Wallenberg a flip 360 y Tommy Sandoval sí saltó 20 peldaños de fs flip, además de que cualquier video Zero sí te deja los pelos de punta y los pies tiritando por andar. Zero creó su propio mundo, y lo reconoces siempre que lo ves.

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Con este ad titulado Leap Of Faith (Salto de fé), se anunció la aparición de Zero Skateboards. También fue el ender de Jamie Thomas en el primer video, Thrill Of It All, y se convirtió en uno de los trucos no hechos más famosos de la historia del skate, junto con las 25 escaleras de Boulala.
Foto: Grant Brittain


Dueño de una pasión y ética de trabajo que ya quisieran los políticos, Jamie Thomas es de esos cabros que si se hubiera metido en las finanzas, ya sería millonario, dueño de la mitad del mundo, y con los parlamentarios chilenos en su puerta pidiendo monedas. Es el tipo que realizó un pro Spotlight para Transworld en un solo día, el que llevó a Zero a ganar 3 King Of The Road seguidos, y quien hizo que cada video se convierta en un clásico. Pero nadie le regaló nada, y su aventura en la patineta comenzó viviendo en las calles de San Francisco a principios de los 90′, sumado al rechazo de la escena local cuando buscaba una carrera en el skate. Pero fue su tenacidad para afrontar momentos difíciles lo que lo caracterizaría ahí y en el futuro, además de la dedicación hacia todo lo que hacía, desde ser Straight Edge hasta su vida arriba de la tabla. Al tiempo entró a Toy Machine y básicamente hizo todo: armó el team, organizó viajes, envió paquetes y dirigió el Welcome To Hell. Simultáneamente creó una marca de ropa llamada Zero División, la que luego de su salida de Toy Machine se convirtió en Zero Skateboards en 1996.

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Con su actitud temeraria y dedicada al skate, Zero llegó a todos los rincones del mundo

Lo que permitió a Zero hipnotizar a skaters alrededor del mundo fueron sus videos. Nada de trucos de relleno ni maquillaje, sino que skate agresivo, sucio y temerario, con enders épicos y tipos poniéndole los pies a barandas gigantes, gaps mutantes y líneas de la muerte. Es cosa de leer los títulos: Thrill of It All (Emoción de Todo-1997), Misled Youth (Juventud Engañada – 1999), Dying to Live (Muriendo por Vivir – 2002), New Blood (Sangre Nueva – 2005), Cold War (Guerra Fría – 2013), entre otros. Pero para lo anterior se necesitan cabros dispuestos a dejarlo todo, y Zero ha sabido cómo elegirlos desde el comienzo, cuando Thomas sólo quería a skaters desconocidos y con hambre de skate. Bajo el cobijo de la calavera aparecieron varios cabros que hoy son nombres reconocidos, como Jim Greco, Adrián López, Erik Ellington, Tommy Sandoval, Chris Cole, Dane Burman, por nombrar algunos. Es cosa de verlos andar para saber por qué están o estuvieron ahí

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Tommy Sandoval es de los que hacen que Zero sea lo que es. Huevos y actitud.

El éxito de Zero, junto con el espíritu emprendedor de Thomas, le dio vida a Mystery Skateboards, Fallen Footwear y otras marcas bajo Black Box Dist, lugar que contaba con skatepark propio y que incluso servía de hogar para miembros del team. Pero en otro recuerdo de que el skate no vive en un universo paralelo, aunque así se sienta, hace un par de años la economía llegó a funar la fiesta y se dejaron ir riders, se acabó Mystery y cerró Black Box; pero El Jefe le puso el hombro, como siempre lo ha hecho, y se llevó Zero a Dwindle Dist.


La intro del último video, Cold War, deja claro que Zero sigue fiel a sus raíces.

La misma voluntad y ética de trabajo detrás de todo lo que hace Thomas también ha significado roces con diferentes personas en la industria, y no han sido pocos los riders que han dejado la marca al no adaptarse a su exigencia y ritmo. Pero el dueño de Zero sabe de dificultades desde que vivía en las calles de San Francisco, y por más obstáculos que hayan aparecido, nunca se rindió. Digan lo que digan, severo, trabajólico, exigente o lo que sea, fueron esos «defectos» los que construyeron Zero y fueron esas características las que entregaron videos míticos que tuvieron por años a cientos de cabros imitando el estilo Zero (pantalón apretado, zapatillas infladas y colgándose a barandas). De ahí salieron varios tipos que impulsaron el nivel del skate, y de ahí, a 20 años de su creación, es donde podemos ver la importancia de creer en lo que se hace y respetar los códigos propios. Y después de dos décadas de skate suicida, actitud temeraria, videos clásicos, dificultades económicas, renuncias de riders, viajes por el mundo y traer de vuelta el skate extremo (en el buen sentido de la palabra, no en el que hace referencia a «deportes extremos»..puajj!!) Zero sigue ahí, poniéndole los pies a todo, a caer o morir. Zero o muere.

Texto: Aníbal Casanueva