Una reflexión sobre el skate y la marihuana – 4/20

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Hechos son hechos: la marihuana y el skate lo pasan bien juntos: las ráfagas en cualquier spot, la reconocida afición de cientos de skaters anónimos o profesionales, la hoja en calcetines, poleras, tablas, gorros y lo que se ocurra. Así que tomando como excusa el hecho de que sea 20 de abril, y si tu concentración lo permite, a continuación una leve reflexión sin mucho sentido ni orden de por qué una planta que tiene miles de años de uso y varias aplicaciones, encontró un lugar junto al skate.

 

 

De partida, nunca hubo timidez: los Z – boys en los 70′,  Hosoi quemando antes de volar a la fama en cada campeonato en los 80′ y la aparición de un pito, humo, papel o lo que sea en los videos y publicidades de cada época, para llegar a hoy y a través de una red social ver las cantidades ridículas de marihuana que consumen ciertos skaters. Es que es tan liberalizado el nexo que hasta marcas deportivas gigantes, tan respetuosas de los controles o la apariencia anti drogas, hacen una excepción con la tablita; o qué tan grande crees que sería el team Nike o Adidas si prohibieran ciertas sustancias. Sin embargo, hay límites, y al parecer, cuando el skate está tan cerca de llegar a las Olimpiadas y obtener el doctorado máximo en acepatación y popularidad (tan diferente a la razón de por qué muchos comenzaron a patear), la marihuana parece ser la piedra de tope a raíz del doping. Menos mal, dicen.

De una fuerte afición cultural se pasó a un comercio derivado legal, porque si cabros como Antwuan Dixon tienen la hoja tatuada en la cara, era cosa de tiempo hasta que la misma inundara la ropa de skate, tablas, trucks, y se creara un vínculo que tiene hoy a skater auspiciados por tiendas de marihuana, productos con sus nombres, etc. Se representa una actitud, se transmite un mensaje, pero también se vende, y mucho.

Aunque no hay que meter a todos en el mismo saco, y considerando todo lo anterior, nadie se sorprende cuando escucha que a los skaters les gusta la marihuana. Pero lamentablemente no todo es color de hoja, porque el vínculo del humo y la tabla es a la vez un recordatorio de cuántos se perdieron en el skate por darle más prioridad a los vicios fuera de él. O, en casos más afortunados y con final feliz, ver a alguien como Andrew Reynolds arrepentido de haber promocionado el uso de sustancias (que tanto créditos le dieron, conscientemente o no, al grupete de Baker), y destacar que la marihuana no te ayuda en nada arriba de un skate. Porque si hay tipos que con un par de tragos lo pasan bien, hay otros que le pegan a la pareja; a algunos a los que les gusta quemar para patinar, crear, relajarse, reír o lo que sea, mientras que a otros simplemente no les pega bien. No hay obligaciones ni verdades absolutas, al igual que el skate.

 

 

Ahora en Chile se habla de legalizar, en el mundo se legaliza, se avanza, en otros lados está penado con cárcel, hay de todo. Pero si algo queda claro, por más que a muchos les desagrade o agrade, el vinculo de la marihuana con el skate no tiene un término cercano, ya sea como realidad, moda, ganancia comercial, hobby, problema serio o lo que sea; porque está en el aire, se huele, respira, escucha e incluso se toca. Porque en la estela que deja un skate, está en uno decidir con qué se queda. Feliz 4/20, pórtense bien.

Gráficas :

Texto: Aníbal Casanueva