4 historias de skate y religión

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Reza. Eso hace Paul Rodriguez cuando cierra sus ojos y lenta y solemnemente se pone su gorro antes de sus pasadas en Street League. Porque en el skate pueden haber muchos cabros a los que ninguna abuela querría como amigo de sus nietos, pero éste se mueve en un mundo donde más del 80% de sus habitantes se declaran religiosos. Un mundo en el cual, vale decir, desde que apareció el primer Dios ha habido gente que mata a otra gente en su nombre, por lo que hablar de religión no refiere necesariamente a santidad. Pero bueno, al abordar el intrigante caso del skate y la religión se podría nombrar a todos los skaters creyentes y así vislumbrar las magnitudes de la fe en la patineta, pero eso sería una tarea titánica, además de extremadamente fome. Es por eso que buscamos historias que fueran más allá de simplemente decir «creyente» en un censo; historias de ascensos y caídas, de revelaciones y contradicciones, de libertad de expresión y delirios, de cárcel y segundas oportunidades; historias que muestran que, al margen del fanatismo creyente y las preferencias de cada uno, arriba del skate cada uno es libre de tomar el camino que quiera, y mientras eso siga así, la tabla seguirá libre de las verdades absolutas, excepto de que no hay que patear mongo.

 

Jamie Thomas: Dios entre calaveras y pentagramas

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Foto: http://www.nathanmartinphotography.com/

Jamie Thomas sabe lo que quiere y cree en lo que hace. De no ser más que unas cuantas poleras a mediados de los 90′, convirtió a Zero Skateboards en un ícono del skate agresivo alrededor del mundo. A base de calaveras, sangre y un ethos punk, tanto arriba como abajo de la tabla, creó una identidad que fue adoptada por miles de seguidores que imitaron la vestimenta y la afición suicida por colgarse a barandas mortíferas. Pero en 1999 Jamie Thomas tuvo una revelación: mientras asistía al funeral de Tim Brauch, se dio cuenta de lo egoísta que era al preocuparse sólo de sí mismo, por lo que buscó el perdón de Dios. Desde ese momento, y acorde a su personalidad, plasmó en la iconografía de Zero, y en su propio cuerpo, referencias religiosas tales como cruces y pasajes de la Biblia.

Pero la fe de Thomas trae consigo una contradicción, y, por qué no, una enseñanza en tiempos en que el fanatismo religioso sigue fuerte y potente, ya sea en formato terrorista o en la sede de la UDI. Esto porque hasta el día de hoy en las gráficas de la marca abundan las referencias a las tinieblas, ya sea por los zombies, el infierno, la muerte, el demonio u otras. Es que Thomas, por más que sea «El Jefe», sabe que la libertad de expresión es algo que hay que cuidar. Años atrás, al ser consultado por la contradicción de Dios y el demonio en su marca, respondió: «Respecto a Zero, para tener la libertad de expresar mis creencias y opiniones, los demás riders tienen que tener el mismo derecho a expresar sus visiones y opiniones, sin importar lo contrarias o diferentes que sean a las mías, y es por eso que yo puedo tener una cruz y otro rider un pentagrama o a Satán».

 

Lennie Kirk: Skate, Dios, delirios y cárcel.

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Foto: Gary VanDeGriek

 

A mediados de los 90, siendo un adolescente, Lennie Kirk vivía el sueño de muchos. Corría para Alien Workshop y vivía en una casa junto a otros riders donde la vida se basaba en andar skate, tomar, fumar marihuana y volver a andar en skate. Básicamente lo que muchos hacen en su día a día, pero sin que les paguen. Según comentó Dennis McGrath, fotógrafo y autor de Heaven, libro sobre la vida de Kirk, «él estaba más loco que la mayoría de los skaters, lo que dice mucho».

Mientras filmaba su parte para el Timecode (1997), Kirk quedó inconsciente y sangrando por los oídos luego de golpearse la cabeza (como se puede ver en el video). Al recuperar la conciencia en el hospital, se desconectó de los aparatos y se escapó, hasta que un policía lo hizo volver. Poco después lo atropelló un auto y salió ileso, dos hechos que lo convencieron de que Jesús lo había salvado, asumiendo en ese momento la misión de salvar a otros del demonio. Comenzó a predicar en los spots y a leer la Biblia antes de tratar un truco, para coronar su transformación en su parte del Timecode, abriendo con una prédica y andando al ritmo del gospel.

Pero Lennie no encontró la paz. Fue expulsado de Alien Workshop durante un tour luego de que en una demo se pusiera a predicar y a encarar violentamente a los asistentes. Cuando Chris Carter, dueño de Alien, trató de pararlo, Kirk, enfurecido, lo trató a gritos de «el diablo» en frente de todos. Sin embargo, Carter relató en una ocasión que, siendo él un escéptico del fanatismo espiritual,se recuperó de una lesión luego de que Kirk aplicara una «sanación» mediante la fe.

Luego de su partida de Alien, Kirk siguió abocado a esparcir la palabra de Dios, viajó a centroamérica a una comunidad religiosa, de la cual se fue al no ser tan estricta en la obediencia a las escrituras, deambuló por las calles de San Francisco donde, se dice, asaltaba como forma de sobrevivir, con la venia de Dios, obviamente. También entró y salió de la cárcel intermitente. Al día de hoy, Kirk sigue firme en sus creencias religiosas, mientras que culpa al demonio de todas las cosas malas que hizo. En estos momentos cumple una condena de 13 años por robo y secuestro de su novia, de lo cual también culpa al demonio. Tal como dijo Michael Burnett, editor y fotógrafo de Thrasher, «el skate salva, pero no puede salvar a todos». Al parecer, sucede lo mismo con la religión.

 

 

Brian Sumner: Éxito, perdición y Dios.

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Foto: Skatebible.com

 

Cuesta pensar que un tipo que actualmente es pastor cristiano, a principios de siglo haya vivido con Andrew Reynolds, Ali Boulala y Jim Greco en el ambiente saturado de alcohol, drogas y fiesta que dio origen a Baker. Pero sí, Brian Sumner, antes de que se le apareciera Dios, estaba ahí, en medio de botellas y mala vida, aunque nunca al nivel de sus amigos en el consumo de sustancias.

Luego de llegar a Estados Unidos siendo un adolescente en busca de dedicarse al skate, y abandonando una vida no muy fácil en Liverpool, este cabro se ganó la lotería: a los 19 años era pro en Birdhouse y Adio, había abandonado a los chicos malos de Baker, la plata le llovía, estaba casado y tenía un bebé en camino junto a su esposa. Pero estaba incómodo con su vida, a tal punto que le perdió el sentido a todo. Se separó, tuvo problemas para controlar su ira y para colmo fue arrestado. Pasó a realizar servicio comunitario en una tienda cristiana hasta que en un momento desafió a Dios: si se le aparecía, dijo, volvería con su esposa y abandonaría su vida egoísta para dedicársela a Dios. Según ha contado en diversas entrevistas, la manifestación divina ocurrió mientras rezaba, por lo que al tiempo abandonó Birdhouse por Reliance Skateboards, marca cristiana, y Adio por Nice Shoes. Pero no se quedó ahí.

Luego de su encuentro con Dios, Brian Sumner se hizo Pastor, participó en el serie religiosa The Uprising, junto a Skate Bible produjo, escribió y dirigió el documental Folishness, el cual reúne trucos y testimonios de skaters cristianos y además escribió un libro sobre el matrimonio. Actualmente realiza tours de skate y charlas para predicar las enseñanzas de la Biblia y tanto su página web, al igual que su Instagram son un testimonio de que, digan lo que digan, Sumner se toma en serio su nueva vida junto a Dios. Tan en serio, que, por ejemplo, para él la evolución del hombre no se explica por la ciencia, sino por el creacionismo, esa idea que deja a Darwin, el ADN, los monos y la ciencia de lado, y que establece a Dios como el creador del ser humano. ¿Por qué? Porque así lo dice la Biblia.

 

 

Christian Hosoi: Fama, drogas y la libertad de Dios.

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Foto: Process Skateboard Ministry

 

En los 80′ Christian Hosoi era Dios, por lo menos en el skate. Su talento, estilo y carisma le permitieron tener la vida de una estrella de rock cuando el vert era lo único que importaba, por lo menos en cuanto a ganar plata, y así vivir rodeado de fiestas y mujeres. Pero el skate es caprichoso, y a finales de los 80′ el vert murió para dar paso al street, lo que hizo que las estrellas de antaño quedaron huérfanas de plata y admiración. Tipos como Tony Hawk pasaron a mendigar en demos para sobrevivir, mientras que Hosoi cayó en un espiral de drogas que lo llevó a desarrollar una adicción al «cristal meth», tocando fondo el año 2000, cuando fue arrestado en el aeropuerto del Hawai con metanfetaminas.

Fue tras las rejas donde encontró la luz, esa que suele aparecer cuando todo el resto es oscuridad. Ahí, y gracias al tío de su novia, un pastor cristiano con quien rezó por teléfono, se sintió liberado. «Desde ese momento, y a pesar de que estaba en prisión, era como si fuera el hombre más libre del mundo. Cuando pasé de la libertad a la prisión fue como si pasara de la prisión a la libertad», comentó acerca de su encuentro con Dios.

Condenado a 10 años de cárcel, cumplió 4, y al salir en libertad siguió con la decisión que había tomado entre las rejas: dedicarle su vida a Dios. Al año de salir ya era pastor cristiano, y junto a Brian Sumner participó en el ministerio-reality The Uprising y en 2012 escribió Hosoi: My Life as a Skateboarder Junkie Inmate Pastor, (Hosoi: Mi vida como Skater, Drogadicto, Preso y Pastor). Al día de hoy realiza tours patinando y predicando la palabra Dios, comparte su testimonio en diversas publicaciones web y recuperó su estatus de leyenda en el skate, coronado con su participación en el video Vans Propeller.

Texto: Aníbal Casanueva