Skate y Cárcel: Fabian Alomar

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No fue a través del viejo pascuero, algún familiar o un amigo. Fabian Alomar consiguió su primera tabla luego de asaltar a un skater de los barrios lindos de Los Ángeles, EEUU. Más allá de la forma, el “instinto” resultó prolífico: se hizo pro, ganó plata y viajó por el mundo, pero una vez que se acabaron las tablas y se apagaron las cámaras, cayó en el hoyo del cual el skate alguna vez lo alejó. Un tobogán de drogas, tráfico, adicciones y asaltos violentos lo llevaron a pasar casi 10 años en prisión. Cuando lo detuvieron, le encontraron un picahielo con restos de dos cosas: crack y sangre. Esta última no era de él.

Su cuna fueron las pandillas latinas de Los ángeles, con su padre, madre, tíos y primos asociados al infame Barrio 18 (calle 18, la 18, etc). De  vivir en ese mundo, pero con la idea de no tomarlo como “vocación”, pasó parte de los 90’ como pro en Menace skateboards, marca creada por Kareem Campbell y que se hizo notar por una identidad algo agresiva propiciada por un team con actitud arriba y abajo de la tabla.

 

El skate sube y baja,  y a finales de los 90 la plata comenzó a disminuir hasta que su auspicio en Menace se evaporó. Sin rumbo, se recluyó en el barrio y las costumbres que alguna vez el skate contuvo, siendo absorbido  por la compra-venta de drogas y la violencia necesaria para llenar la billetera y satisfacer las adicciones.

A comienzos del 2000, y luego de años de usa el skate sólo como medio de  transporte hacia y desde las casa de drogas, o para ir a asaltar transeuntes, finalmente lo acorralaron y condenaron por robo, secuestro y robo de auto, lo que se convertiría en una pena de 8 años.

Como hispano, no tuvo problemas para ser aceptado en su grupo tras las rejas de California, donde  la raza es la única opción de protección. Pero en un lugar donde las alianzas, la imagen y las relaciones condicionan la sobrevivencia, supo que tenía que actuar cuando lo trasladaron a una cárcel llena de violadores y abusadores. Poco después de llegar, tomó una gillete y atacó a uno de ellos, según contó en el Epicly Later’d de Menace.  Envió un mensaje, y también ganó más tiempo en su condena.

Luegode salir libre el en 2010 tras 8 años de encierro, fue el mítico Guy Mariano quien lo empujó nuevamente al skate. Mariano, quien por “mala vida” también tuvo una ausencia prolongada, lo llevó a la bodega de Girl Skateboards y le dio un set-up completo para que popeara el primer ollie en años. Con una actitud y mirada diferente hacia la vida, siguió arriba de la tabla y buscó suerte como actor, llegando a trabajar en comerciales, series y películas.

Sin embargo, el 2103 lo detuvieron portando un poco de marihuana, arriesgando una pena de 25 años o más debido a sus antecedentes. A tal punto llegó la noticia, que se creó una campaña para suavizar el castigo, el que finalmente fue de 18 meses en prisión.

Hoy Fabián Alomar sigue activo y se ha convertido en youtuber gracias al programa “Cholos Try”, donde, como dice el nombre, se registran las vivencias de cholos ante diferentes situaciones, además de seguir trabajando como actor. Pero más allá de lo anterior, se para  como una de las historias de vida más increíbles de un pro skater, una que recuerda que si bien el skate siempre tendrá una faceta peligrosa, puede ser incluso más peligroso bajarse de él.

 

Fuentes:
– Epicly Later’d
– Big Brother