La patineta y el fútbol

Guste o no el fútbol, es difícil ignorar cuando juega Chile, especialmente en una doble fecha de Clasificatorias, como ahora. La extensa cobertura de los medios, las ofertas comerciales, la propaganda en la calle, los melosos avisos en televisión, entre otras cosas, envuelven el antes y después de cada partido. Mucho se puede criticar la “industria” del fútbol en el país, pero tampoco se puede ignorar el lado bueno, incluso para los que andan en skate.
Muchos skaters también disfrutan jugando o viendo rodar el balón. Así, un partido de Chile es la excusa perfecta para reunirse en familia o con amigos, hacer un asado, cervecitas y disfrutar esperando un triunfo. Por otro lado, si no te gusta nada ver como todos corren detrás de la de la pelotita, aprovecha las calles. Para los partidos importantes hay menos personas y autos circulando, todos están pegados al televisor, y los guardias suelen estar de mejor ánimo, se demoran más en echarte o simplemente no lo hacen. Es una de las pocas oportunidades para patear por la calle un poco más libre.
El skate y el fútbol tienen algo en común. Ambos pueden utilizarse como un escape, e incluso como una solución. A veces salir andar en tabla puede ser lo único que logra despejar la mente y relajarse cuando las circunstancias así lo requieren. El mismo efecto puede tener un partido de Chile. Para muchos es un pequeño espacio en la semana donde pueden dejar de lado los problemas, gritar, reír, alegrarse o incluso sufrir. Para muchos niños es la ilusión de ser futbolistas algún día o la posibilidad de olvidarse de la violencia, delincuencia, pobreza y abusos que se vive en muchos barrios del país, y ver al equipo o selección de sus amores por un par de horas. Tanto una pelota como una tabla permiten identificarse con algo, dando un sentido de pertenencia.
Que se le de demasiada importancia al fútbol en desmedro de otras actividades, que la plata mueva el interés de los controladores de los equipos, la violencia en los estadios, que se haya ido Bielsa, son temas donde el deporte no tiene la culpa. No por eso hay que dejar de ver el lado bueno. Lo malo se puede mejorar y se debe exigir a los responsables de la actividad que así sea, pero no es razón para ver solo lo malo. El sábado juega Chile y si andas en skate tienes dos opciones: juntarse con las amistades y familia a compartir y ver el partido, o salir a patear por las calles en un recreo de dos horas que se toma la ciudad.
por Anibal Casanueva


