¿Alguien te preguntó por el litio?

¿Alguien te preguntó por el litio?
A pesar que las autoridades dicen que crecemos más que nunca, Chile es un país extremadamente desigual y con graves falencias sociales. Claramente la torta está mal repartida y sólo algunos ven los beneficios. Las áreas de educación, salud, vivienda y cualquier deporte que no sea el fútbol (si incluso los atletas que van a las olimpiadas deben hacer milagros para obtener financiamiento, ¡qué queda para el skate!), requieren recursos con urgencia. Como otras veces en su historia, el país parece tener la solución bajo sus pies.
En su larga y angosta tierra, Chile cuenta con recursos naturales y minerales reconocidos a nivel mundial. Es por eso que los turistas rubios y de ojos azules abundan por el sur y norte de Chile, y las empresas extranjeras babean por quedarse con un pedazo de los minerales que hay bajo tierra. Primero fue el salitre, luego el cobre, y ahora el litio. Lamentablemente el país destaca por farrearse el potencial de sus recursos. Basta con ver la historia.
Luego de ir a la guerra con Perú, y de pasadita dejar a Bolivia sin mar hasta el día de hoy, entregamos el salitre a los ingleses y recaudamos solo por impuestos. Luego se construyeron oficinas donde más que trabajadores, había esclavos. Se forraron en plata y el gobierno acribilló a los obreros que clamaban por mínimas mejoras salariales (Matanza Escuela Santa María de Iquique). Así de simple.
Después vino el cobre. En los 70’ se nacionalizó y quedó del Estado, pero al tata con lentes no le pareció, y luego de hacerse del poder a punta de metralleta, torturas y desapariciones, le devolvió parte del negocio a las empresas. Menos mal que quedó Codelco, el mayor productor de Cobre del mundo y sin el cual Chile no crecería como lo hace hoy.
Ahora es el turno del litio y parece que la historia se repite. El computador donde ves videos de skate, el Ipod donde escuchas música cuando patinas, el celular con el que organizas las pateadas y las cámaras digitales donde capturas los trucos, utilizan litio gracias al poder de conducción y almacenamiento de energía que tiene el mineral. Cuando los autos eléctricos se masifiquen, dejando por fin atrás el reinado del petróleo contaminante, el litio será aún más apetecido. Se calcula que, al precio actual, Chile tiene más de 44 billones de dólares en litio. Como para no creerse el regalo que por tercera vez nos da la tierra.
Uno pensaría que se aprendió algo del pasado, pero no. Este año el gobierno de Sebastán Piñera (uno de los hombre más ricos del país y del mundo) anunció que licitará el litio para que lo exploten privados, por lo que hasta fines de julio se venderán las bases de los contratos. Chile solo se quedará con el 7 por ciento de las ventas anuales de cada empresa…¡¡¡el 7%!!! En palabras simples, le vendemos la propiedad del mineral a una empresa extranjera que se lo lleva y después nos vende las baterías elaboradas con litio. Mmmmm… Se argumenta que no tenemos la capacidad para explotar y darle valor agregado al material. Lo triste es que ni siquiera se ve la intención que la situación cambie. Sería una buena señal escuchar más sobre proyectos o inversiones que fomenten la investigación del litio, para que así Chile no lo tenga que vender a privados que se llevan enormes ganancias en un país que carga una desigualdad social grosera para los recursos que tiene.
Por último, ¿alguien te preguntó si querías que el litio se venda? ¡Somos un país democrático y ni siquiera se discutió en el Congreso! En febrero anunciaron su venta, y ahora están licitando los contratos. No todos tienen que estar de acuerdo, y quizás a muchos les parece que lo que se está haciendo es lo mejor. Aún así, la decisión se tomó sin ninguna tipo de consulta, ni a los parlamentarios ni a los ciudadanos. Nuestra opinión, favorable o no, fue pasada por alto.
Quienes andamos en skate formamos parte de esta sociedad y muchos se ven afectados por las falencias en salud, educación, vivienda, por la pobreza, por la falta de espacios para patinar o simplemente por ver cómo en su país las oportunidades y beneficios del crecimiento no les llegan a todos. Sale a patinar e imagina cómo podría mejorar la ciudad con más recursos. El litio también te pertenece, no lo olvides!
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