Castilla : NO al proyecto carbonífero

Atinaron los jueces con el carbón!
Hace algunas semanas la Corte Suprema determinó, por unanimidad, detener la construcción de la Central Termoeléctrica Castilla, la que se ubicaría en las costas de la III región, al sur de Copiapó. Gracias a un recurso de protección presentado por pescadores de Punta Cachos y la comunidad de Totoral, finalmente el proyecto ha sido rechazado por la justicia. Menos mal. Todo esto iba a ser llevado a cabo por la empresa brasileña MPX, de propiedad de Eike Batista, el hombre más rico de Brasil, lo que no es poco decir.
El proyecto fue presentado para su tramitación ambiental en 2008, y luego de uno que otro chanchullo por parte de las autoridades respectivas (donde extrañamente se cambió la calificación del proyecto de contaminante a molesto), fue aprobado en febrero de 2011. Consistía en la construcción de la central termoeléctrica a base de carbón más grande Sudamérica, lejos una de las energías más contaminantes del mundo. Por otro lado, también se contemplaba el desarrollo del Puerto Castilla, el cual buscaba abastecer a la primera para su funcionamiento. La ilegalidad se encontraba en haber presentado ambos proyectos por separado para su tramitación, cuando se deberían considerar como uno solo. Al parecer los jueces no pasaron por alto ese pequeño detalle constitucional que dice que tenemos el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación.
A penas se supo del fallo judicial, comenzó la campaña del terror que toma lugar cada vez que se rechaza un proyecto energético, sin importar los cuestionamientos ambientales de los que pueda ser objeto. Que Chile se va a quedar sin luz, que no vamos a tener energía para el futuro, que sin energía no hay desarrollo, etc. El primero fue el mismísimo Eike Batista, el cerebro detrás de todo esto, argumentando que se estaba volviendo imposible invertir en el país. Inteligente el hombre, de inmediato metiéndole miedo a los empresarios, a los mismos que financian las campañas de los parlamentarios que nos representan, los que donan a las universidades que nos educan, y los que tienen a representantes de su mundo en varios de los puestos más importantes de gobierno. Basta con pensar en nuestro presidente, uno de los hombres más ricos de Chile y el mundo.
Me imagino lo preocupado que debe estar Batista por las inversiones en el país y que por finalmente logremos la estabilidad energética. De seguro que las declaraciones que ha hecho en el pasado, acerca de que desea convertirse en el hombre más rico del mundo, desbancando al mexicano Carlos Slim, no tienen nada que ver con la termoeléctrica Castilla y los beneficios económicos que le traería.
Pero las cosas no quedaron ahí, ya que recientemente el presidente Piñera y la ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez (quien antes trabajaba para una consultora ambiental en proyectos energéticos, o sea, para las empresas energéticas, ¡cueck!), entre otros, han salido a criticar el fallo judicial. Tanto es así, que la misma Corte Suprema ha debido salir a pararle los carros con las críticas, sin muchos resultados. Resulta llamativo que las autoridades en este país anden siempre diciendo que aquí las instituciones funcionan, que somos un ejemplo, que hay que dejar que los distintos organismos hagan su trabajo, etc. Pero parece que el discurso es solo cuando les conviene, ya que al momento que no concuerden, el lloriqueo no se hace esperar.
Entrar al debate técnico en el caso energético es bien difícil para una persona que no se haya formado en el rubro. Aún así, cansa escuchar que el desarrollo y la escasez energética son la excusa para hacer lo que sea. Acaso por eso hay que soportar que contaminen, inunden y arrasen con porciones de nuestro país. Con todos los reveses que han sufrido los proyectos energéticos, por qué no mejor empezar a entender el mensaje (legal y ciudadano) y pensar otras formas de abastecerse de energía. En algún momento hay que comenzar a buscar el desarrollo de manera diferente, sustentable, como algunos países con los que desesperadamente nos comparamos. Todos estos dictámenes judiciales deberían hacernos recapacitar, pero seguimos insistiendo en métodos antiguos y contaminantes, como el carbón. Hasta cuándo nos van a chantajear con el hacer proyectos energéticos v/s que se nos apague la luz. En vez de insistir con la tontera deberían dedicarse a buscar otras soluciones, no obstinarse como cabros chicos y a meternos miedo con que seguiremos siendo un país subdesarrollado si no permitimos ciertas obras, por muy contaminantes o rechazadas por la ciudanía que sean. No todo se trata de llegar a la meta o lograr los objetivos, el cómo se logran también importa, al igual que los animales que matamos, playas que contaminamos, bosques que inundamos, comunidades que desplazamos y los ecosistemas que afectamos en el camino.
por Aníbal Casanueva



