Skate social y algo más

Skate social y algo más
En Chile las divisiones están a la vista todos los días, lo que no es extraño pensando en la historia política reciente y en la extrema desigualdad del país. Más que mal repartida, pareciera que la torta se la robaron y se cayeron unos pedacitos para la mayoría de la población. La concentración de la riqueza es extrema y tremendamente injusta en un país como el nuestro, tomando en cuenta sus recursos. El crecimiento por el que tanto alardean las autoridades pareciera no beneficiar a todos. La pobreza sigue igual (por más que el gobierno trate de maquillar y exagerar las cifras de la encuesta Casen), por lo que uno se puede preguntar a quiénes está beneficiando el desarrollo del país.
El skate no está ajeno a la realidad del país. Aún así, andar en la tablita tiene sus ventajas en un contexto como el nuestro. No es una actividad elitista, cualquiera puede efectuarla, y gracias a eso permite unir y no dividir a quienes lo practican. La complicidad que existe entre quienes patinan va más allá de ingreso, clases sociales, el barrio de origen, el colegio o universidad a la que se asista u otro factor que suele alejar a las personas. El skate no discrimina y tiene la capacidad de llegar a cualquiera.
Tomando en cuenta lo anterior, resulta curioso que no se escuchen más iniciativas sociales que involucren a la tabla, sobre todo por su capacidad de atraer a todo tipo de personas. Es por eso que iniciativas como el taller de skate que realiza Vive Skate Chile en el skatepark de La Pincoya los días miércoles a las 16:30 hrs, de la mano con la fundación Formando Chile, es una idea digna de replicar, apoyar, o simplemente dar a conocer. La actividad también se realiza los días sábado en el Bowlpark del Mall Sport. En la actividad se busca entregar valores y herramientas de emprendimiento, liderazgo y cuidado del medio ambiente.
Los estudios, trabajos, diferentes actividades u otras responsabilidades dificultan tener tiempo de reflexionar y hacer algo por quien más lo necesita. Los problemas propios generalmente opacan los ajenos. Aún así, si uno mirar para el lado, se puede dar cuenta que en el mundo existen situaciones gravísimas e inaceptables, y considerarlas ayuda a tener un poco de perspectiva sobre las cosas que nos preocupamos, muchas veces insignificantes.
La imagen que mucha gente tiene del skate no es la mejor, ya sea porque lo ven como algo negativo o como una actividad para niños. En lo personal, poco me importa, pero otra cosa es tener respeto por la actividad, y no actuar en base a prejuicios personales, sobre todos en los casos de las personas que toman las decisiones en este país. Un ejemplo de esto es la fallida iniciativa del skatepark en Vitacura, la comuna más rica de Chile. Luego de pateadas a la municipalidad, finalmente se veía en el horizonte un espacio para la tabla. Incluso la pista aparecía en los planos del Parque Bicentenario antes de su construcción. Pero en documentos municipales se lee que el proyecto se bajó debido a que no servía a los intereses de la comuna. Una de vaqueros para la otra. Se pueden inferir las razones de la municipalidad en las palabras que la concejala Patricia Alessandri, que va por la reelección, emitía en 2009 en un video que circula en Youtube. Sabrá ahora la concejala Alessandri acerca del taller de skate de La Pincoya, de los skateparks que la propia organización (pacífica y responsable) de los skaters ha hecho posible, y los espacios públicos que se ganan para la comunidad. No creo. Incluso en su tono de vez se refleja su ignorancia respecto al tema. Pero no se le escapa que alguien se tome una cerveza después de la patinada (¡a no que atroz!). Hablando de preocuparse de los problemas reales de la gente.
Es bueno que el skate se dé a conocer por cosas positivas y a su manera. Algún mérito tiene, ya que no cualquier deporte podría interesar en las poblaciones. Dudo que existan muchas iniciativas para que niños de escasos recursos jueguen golf, polo, u alguna otra actividad con más barreras de ingreso. La tabla, el skate, ese pedazo de madera que pasa desapercibido para muchos, tiene la capacidad de unir personas, mundos, visiones y posturas frente a la vida. Lo podrían recordar las autoridades en sus proyectos. La tabla no discrimina y te permite expresarte libremente, dos cosas que este país necesita con urgencia.
Recuerdo la imagen de un skaters pegándole un tablazo en la cabeza a un carabinero durante una marcha estudiantil el año pasado. Los medios se dieron un festín, y por cosas como esa mucha gente puede asociar el skate como algo malo. Que un descerebrado haya utilizado su tabla para eso no dice nada sobre el resto. Dudo que esa persona sepa mucho del conflicto estudiantil, ya que es más el daño que hace al movimiento y a la comunidad skaters con su acto, que la ayuda. Imagínense hubiera muerto el policía, el cual probablemente habría dejado una familia detrás. Eso no es el skate, por más que muchos lo intenten parecer.
por Aníbal Casanueva


