Iluminarse

iluminarse

A veces nos preocupamos demasiado por cosas que no tienen importancia (se incluye el que
escribe). Quién no le ha dado tantas vueltas a un tema en específico que de apoco pareciera ser
un gran problema, o se transforma en una mochila pesada difícil de llevar. En algunos casos todo
responde a un enfoque erróneo.

Hay temas que merecen tiempo y dedicación. El hambre, racismo, pobreza, discriminación,
segregación, desigualdad, endeudamiento en la educación, entre muchos otros. Si uno toma un
poco de perspectiva de ciertas situaciones propias, en más de algún caso puede darse cuenta de
que uno se está preocupando por tonteras, lo que por lo general se ve fácilmente con el tiempo,
para bien o para mal.

Frustra, eso sí, cuando uno ve tiempo y dedicación de las personas que deben velar por el bien
común (léase autoridades) por temas que verdaderamente no son para tanto. Un claro ejemplo,
la “guerra contra la droga”. Hace poco hizo mucho ruido la detención del animador Matías Vega
con 30 gramos de marihuana. Escuchas telefónicos y operativos policiales para detenerlo a él y sus
acompañantes. ¡Por 30 grs de marihuana!

En otros casos se hacen ver operativos como si fueran golpes letales al narcotráfico, todo aliñado
con el ministro del Interior de turno revisando una decomiso de droga próxima a quemarse (sin
contar lo que se va quedando en el bolsillo de los intermediarios en la detención de los narcos,
otro poco que se pierde antes de que llegue el juicio, y lo que finalmente aparece en la tele). Si
se consideran las ganancias que existen en el narcotráfico y el comercio asociado, 9 de cada 10
decomisos u operativos que aparecen en la tele, sino 10, no le hacen ni cosquillas al negocio.
Incluso algunos son dateados por los mismos narcos para ahorrarse problemas con la policía, y de
pasada le sirve a ésta para lucirse ante la tele y sus jefes.

El tema de la marihuana está dando vueltas hace tiempo. Se entrevista a políticos, famosillos que
se atreven a hablar, gente en la calle, a opositores, a detractores, pero al final siempre se queda
en lo mismo, nada. Y se siguen viendo detenciones como la de Matías Vega, además de los casos
anónimos de muchas personas que se meten en problemas por simplemente fumarse, plantar o
tener marihuana para el consumo. Qué mejor ejemplo de enfocar mal el problema o desperdiciar
recursos e “inteligencia”. Hay muuuuuuuuuuuchos problemas más apremiantes.

Siempre se escuchan los mismos clichés para continuar la “guerra contra la marihuana. Que es la
droga de entrada. Mentira, ese puesto lo ocupa el tabaco y el alcohol. Que van a ver más adictos.
Mentira. Hay gente que la ocupa por temas médicos, para relajarse, para reírse, compartir,
creatividad, etc. No todo es drogarse, solo si la persona quiere hacerlo, y tampoco son todos.

Para qué andamos con cosas, mucha gente consume marihuana. En ambientes laborales,
familiares, recreativos, deportivos, etc. Eso sin contar a las personas que lo mantienen en reserva.

Pero poco se habla de la cocaína, por ejemplo, increiiiiiblemente masificada en círculos donde se
maneja más dinero. Desde universitarios hasta profesionales. Pero parece que en esos casos no
hay que hacer tanto escándalo. De hecho, si te pillan traficando puedes salir jabonado (solo si tu
tío es una figura importante en la UDI).

Entre tanto allanamiento, sería interesante ver que le hagan uno al hermano del presidente en
alguna noche de fiesta. El tejado de vidrio está más cerca de las autoridades de los que muchos
creen.

Muchos políticos se indigna con ciertas drogas, pero el mega perdonazo tributario por miles de
millones de pesos a la tienda Johnson no es para tanto. Hasta cuándo van a estar metiendo gente
presa por tonteras y no atacar temas como el recién mencionado. En el incendio de la cárcel San
Miguel, uno de los reclusos fallecidos estaba condenado por vender cds piratas. Hizo ruido el
tema, pero parece que se olvidó, sobretodo ahora que el gobierno envió una reforma judicial para
endurecer penas y terminar con la puerta giratoria, ya que no pudieron cumplir su promesa de
campaña respecto a disminuir significativamente la delincuencia. Se encargan de demonizar a la
Araucanía y a las manifestaciones sociales, pero cuando el ladrón es de cuello y corbata, no envían
proyectos de Ley para endurecer las penas ni se indignan tanto como con un par de pitos o un
grupo de estudiantes apelando a una educación gratuita y de calidad. Dónde está la lógica, cuál es
el enfoque. Quizás hace falta un poco de humo para relajarse e iluminarse.