Patear y pedalear

7 años han pasado desde que se implementó el Transantiago. En ese tiempo faltaban micros, recorridos, información, soluciones, responsables, etc. Ha habido cambios anuncios, mejorías y propuestas, pero sigue faltado lo más importante, una solución.
En términos de plata, es un pozo sin fondo, el sistema gasta más de lo que recauda y después de años no se ve una solución cercana. A pesar de los avances, en las horas punta las personas siguen apretadas, acaloradas y a la merced de las circunstancias en las micros y metro (robos, manoseos, malos olores, etc.). Difícil esperar que alguien llegue de buen humor a su trabajo si antes ha pasado parado, apretado y rodeado de gente resignada o derechamente enojada.
La movilización pública deja muuucho que desear, pero no es la única razón de los problemas para moverse de un lugar a otro. La planificación de Santiago es un desastre, y de hecho ha sido mencionada como un ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas. Su rápido crecimiento con zonas apartadas donde escaseas servicios de seguridad, salud o comercio para abastecerse, ha generado ghettos y discriminación (dicho problema se puede ver en todo el país, al igual que las complicaciones de movilización). Las grandes distancias que deben realizarse para llegar de un lugar a otro significan dinero y tiempo. En los últimos años ha sido común escuchar voces que critican el modelo actual y cómo se llegó a él, pero ya es tiempo de soluciones.
Ahora último han habido señales positivas que apuntan a otra manera de pensar la ciudad, donde las ciclovías juegan un gran papel. Un gran parque con ciclovías que iría desde La Dehesa hasta Pudahuel bordeando el río Mapocho ha sido anunciado, y su construcción está próxima a comenzar. Por otro lado, la municipalidad de Providencia ha dado a conocer la iniciativa de reemplazar por pistas para bicicletas los espacios que los autos ocupan en la calle para estacionarse. Incluso salió una nota en los medios sobre cómo algunas pistas de Providencia ya se están aglomerando, lo que llevaría a construir más espacios para las “ruedas limpias”.
El skate, como ya se ha comentado anteriormente, también entrega su aporte a descomprimir, descontaminar y mejorar la calidad de la ciudad. En estos tiempos es una de las pocas actividades que puede desarrollarse en las calles de manera original, no contaminante y, a pesar de su creciente popularización, ajeno a la mayoría de los transeúntes. A pesar de que no existan pistas especiales como para las bicicletas, no es un impedimento para moverse por las calles sin más impulso que el de las piernas, nada de combustibles. Se podría decir que la tabla es un ejemplo a seguir, pero considerando los personajes que andan por ahí dando vueltas, mejor que no todos los hagan jejeje.
¿Y los incentivos? Dónde están los estacionamiento en esos edificios gigantes cuyos dueños se pasan el año completo forrándose, y no son capaces de poner unos cuantos fierros para estacionar las bicicletas. Qué pasa con los políticos que utilizan milloooooooooones de pesos en campañas, pero que viven diciendo que falta plata para ciertas iniciativas. Pffffff. Si pusieran la mitad de la dedicación que ponen para conseguir fondos en campaña, quizás nuestros alcaldes, parlamentarios y miembros del gobierno podrían sorprendernos.
No hay ninguna respuesta hacia quienes optan o pueden moverse por la ciudad de una manera diferente. La contaminación y aglomeración ha llegado hace rato a niveles críticos, y se debería desincentivar el uso de, por ejemplo, los automóviles. Hay muchos casos en que son necesarios, pero se están utilizando como si fueran juguetes sin medir consecuencias. Por qué una persona que ocupa un 4 x 4 no paga algún tipo de compensación ambiental o de otro tipo. Son unos tanques totalmente innecesarios para lo que se los exige. Sus dueños no van a subir cerros ni pasan por lugares pantanosos. Dichos vehículos contaminan muchos más que los pequeños, ni hablar que una bicicleta o tabla, deterioran más rápido las calles, ocupan más espacios y, si se sigue la cadena completa, su producción y venta significan toneladas de CO2 emitidas al medio ambiente.
También hay que mantener la perspectiva y tener en cuenta que no todos tienen las opciones de bajarse de los autos o micros. La distancia al trabajo, trámites, responsabilidades o falta de tiempo pueden ser infranqueables. Aún así, todos nos merecemos un sistema digno y menos contaminante. También más políticas públicas que incentiven medios de transporte alternativos, y que todos quienes tengan la oportunidad, si es que quieren, de desplazarse de una manera diferente. Sale y pégate una buena pateada o pedaleada por donde sea, te harás un favor personal y enviaras un mensaje limpio, original y necesario, aunque muchos se enojen en tu camino.
Texto: Anibal Casanueva



