Espías en Todos Lados

El espionaje es tan viejo como la necesidad de saber qué hace el de al lado y en qué manera nos podría beneficiar o perjudicar. Tiene una mística que lo hace tan popular en el cine y literatura, más aún las historias basadas en hechos reales, ya que el solo pensamiento de que sucedió, aunque de manera muy lejana a cómo se representan, le agrega el toque preciso de morbo. A tal punto llega la fascinación, que un espía se puede convertir en “estrella” al revelarse su identidad, como Ana Chapman, ex espía rusa en Estados Unidos, la que tras ser descubierta volvió a su país y, entre entrevistas y fama, posó con poca ropa para una revista.
Ahora, al igual que hace mil o dos mil años, existen gobiernos poderosos (en otros tiempos imperios, etc.) que miran con intriga a otros tan poderosos como ellos, o a los que amenazan su hegemonía. Es lo que ocurre entre Estados Unidos y Rusia, porque aunque la Guerra Fría se haya acabado, no se perdonan una. El crecimiento e incidencia de China en la economía mundial hace que nadie le saque los ojos de encima. Otro caso son las zonas de guerra o algunos países de América. Cada país considerado potencia tiene sus detractores. EEUU tiene férrea oposición en la región de parte de Venezuela, Bolivia, Cuba, etc. China vive un conflicto permanente por la independencia del Tíbet y suele tener roces por Japón (ahora por la propiedad de una isla), mientras que Rusia no se salva luego de haber dominado a tanta gente en la época de la URSS y ser aún una potencia política a considerar. Así las cosas, el espionaje no suena tan raro.
A pesar de lo anterior, cada vez que algún caso sale a la luz se genera una parafernalia increíble, quizás más por morbo que otra cosa. Pero también existe el espionaje hacia los propios ciudadanos y gobiernos aliados o amigos. Eso fue lo que reveló, entre otras cosas, el último caso dado a conocer por Edward Snowden, un ex asesor/contratista de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU) que, según él hastiado de ver cómo su propio gobierno rompía las leyes, decidió huir y dar a conocer las prácticas de espionaje norteamericanas a través de medios de comunicación. (Actualmente se encuentra en Rusia tramitando su asilo)
Una de las formas en que EEUU realiza el espionaje sería a través del programa PRISM, que permite obtener información de usuarios de grandes compañías informáticas del mundo, como Microsoft, Google, Facebook, etc. Así se obtendrían contraseñas, datos, videos, llamadas, etc. Aunque considerando la afición que muchos tienen por exponer los detalles de su vida en algunas redes, se podría decir que la mitad de la pega ya está hecha.
Otro país salpicado por las revelaciones de Snowden fue Reino Unido, el mismo que tuvo a todo el mundo atento porque, como publicó un diario de ese país, una mujer tuvo una guagua (solo que era de la realeza). El servicio de inteligencia británico intervendría cables de fibra óptica, recopilando comunicaciones a nivel mundial que, dependiendo de lo que encuentra, se comparten con la NSA.
Hay gobiernos que acusan de ser víctimas de hackeos, como lo ha reportado Estados Unidos. Curiosamente, Snowden también reveló que EEUU realizó diversos ataques informáticos a China, la potencia que amenaza su reinado. Las victimas habrían sido empresas, universidades y funcionarios públicos. Cabe recordar que hasta sólo uno meses EEUU acusaba a China de realizar ciberataques contra ellos. Pfffff. Deben ser muy cínicas las reuniones entre los mandatarios en las cumbres u otros actos. Todos saben que se los quieren fregar y que lo están haciendo, pero sólo cuando se descubre se pueden hacer las víctimas, aunque hagan lo mismo por su lado.
El espionaje también habría alcanzado a la Unión Europea, específicamente a la delegación del conglomerado en la ONU, Nueva York, y al Consejo de Ministros y Consejo Europeo, situado en Bruselas. La acción habría consistido en intervenir computadores. Sin embargo, se ha dicho que Alemania, país que las hace de “hermano mayor” del resto por estos tiempos, habría estado al tanto de las actividades de Estados Unidos.
Otro tema, y uno de los que más escozor causó, fue la revelación de que la NSA espía las comunicaciones de sus habitantes a través de los datos que se obtienen de una de las mayores empresas de telecomunicaciones de dicho país, Verizon, mediante orden judicial secreta. Así, sabrían la duración de llamadas, los teléfonos usados, etc., pero no el contenido de las llamadas.
Se supone que el propósito de todas estas acciones es la seguridad de los países involucrados, lo que suena lógico considerando los ataques terroristas que ha sufrido Estados Unidos y Europa, dejando de lado algunas teorías conspirativas al respecto. De hecho, luego de los ataques a las torres gemelas en 2001, se promulgó el Acta Patriótica, la cual aumentaba los poderes y capacidad de los servicios de inteligencia de dicho país. Difícil que alguien se oponga a evitar un ataque terrorista o la colocación de un artefacto explosivo mediante la labor de las agencias de seguridad. El problema está en quién asegura que eso es lo único que se hace.
Los gobiernos y autoridades no se diferencian de nosotros en una cosa: mentir y ocultar cosas. Históricamente los gobiernos han mantenido secretos o derechamente le han mentido a su gente “por su bien”, como se comprueba con la revelación de documentos clasificados como secretos después de un lapso de tiempo determinado, dependiendo de la ley. Más gráfico aún es que la existencia de la NSA se haya mantenido en secreto en sus comienzos, y que solo 20 años después de su creación se reconociera su existencia.
Motivo de desconfianza es que el gobierno de EEUU no tiene las manos limpias a lo largo de su historia. En reiteradas ocasiones trató de asesinar a Fidel Castro, o derrocar su régimen. Aquí en Chile apoyó, incitó y financió directamente el golpe de estado de 1973. Por década los servicios de salud de dicho país dejaron sin tratamientos a afroamericanos con sífilis para ver los efectos de la enfermedad. La Casa Blanca no es tan blanca en su actuar. Se sabe que EEUU ha realizado torturas a prisioneros, mantiene funcionando la cárcel de Guantánamo, símbolo de los abusos a los derechos humanos y al debido proceso judicial, practica waterboarding (simulación de ahogo), etc. Difícil no desconfiar en lo que pueden hacer con tal de lograr la seguridad nacional, quién asegura que a veces no se mezclan intereses o que con el argumento de defender a la gente pasan a llevar a quienes buscan defender. ¿Cómo asegurar el criterio correcto si pareciera que no le rinden cuentas a nadie, ni siquiera a sus ciudadanos? ¿Cuál es el límite? Incluso los mismos congresistas norteamericanos han planteados inquietudes en esta dirección a raíz del caso. Lamentablemente dichas acciones, y muuuchas otras, hacen que personas alrededor del mundo tenga un odio declarado hacia Estados Unidos, donde ciudadanos inocentes pueden pagar las culpas de sus gobernantes. Al referirse a EEUU, hay una diferencia entre ciudadanos y gobernantes.
Volviendo a la pregunta, ¿quién da garantías respecto a que los gobiernos y agencias de seguridad realizan espionajes (sin importar el país) por el bien común de su población? O, mejor dicho, ¿quién establece los límites y el criterio a seguir? y ¿quién vela por que dichos criterios se cumplan? En su búsqueda por defender a las personas, pueden pasar a llevar a las mismas personas que buscan defender.
Más allá de si uno concuerda con lo que hizo Snowden, y más allá que muchos países se peleen la posibilidad de asirlo, sobre todo aquellos que están dispuestos a todo por hinchar las pelotas a Estados Unidos, harto valiente el tipo. Irse de tarro contra los gringos no lo hace cualquiera, especialmente alguien que trabajó para las agencias de seguridad y sabe el poder que tienen. Para hacer algo así debió haber tenido una convicción muy fuerte, o fue muy feo lo que vio.
Tal es el nivel de influencia que tiene EEUU y sus aliados, que al Presidente de Bolivia, Evo Morales, en un reciente viaje a Europa, se le negó entrar al espacio aéreo en ciertos países para cargar combustible debido a la sospecha de que trasladaba a Snowden para darle asilo. Así nomás. Finalmente el avión de Morales debió aterrizar de emergencia en Austria.

ÚLTIMOS CHICHES
Una de las últimas revelaciones de Snowden, a través del diario británico The Guardian, fue que la NSA tiene un programa que básicamente permitiría saber todo lo que uno hace en internet, el cual se utilizaría en EEUU. Si bien se necesitaría autorización para “espiar” por parte de las autoridades, y que se reduciría sólo a Estados Unidos, potencialmente el programa permitiría llegar a cualquier de otros países. Sin embargo, también se ha dicho que mediante dicha práctica se han prevenido ataques terroristas, lo que cumpliría el verdadero propósito. ¿Pero qué más se ha hecho?
Por otro lado, Bradley Manning, el militar que filtró los documentos secretos estadounidenses a Wikileaks, fue declarado inocente de colaborar con el enemigo, por lo que se salvó de la cadena perpetua y la pena de muerte. Aun así, por los cargos de espionaje arriesga una pena de 136 años de cárcel. Entre algunas de las cosas que el militar reveló, se cuenta un video que muestra a civiles iraquíes acribillados desde un helicóptero del ejército estadounidense, además de un ataque por error a un poblado que dejó a más de un centenar de civiles muertos durante el conflicto.
Nadie quiere más muertos, ni más ataques terroristas o guerras, pero supongo que tampoco nadie quiere que lo pasen a llevar, que sepan su vida completa si no ha hecho nada ilegal (o muy ilegal por lo menos). Ni tampoco que gobiernos realicen prácticas abusivas que pasan a llevar los mismos derechos que dicen defender, además de la vida de gente inocente en muchos casos. Es complicado dejar al criterio de una agencia de inteligencia hasta qué punto se puede llegar por cuidar a la población. Se supone que el Congreso debe controlar, pero al parecer aquí no se le dijo todo. Como bien dijo Steve Wozniak, co-creador de Apple, y que algo sabe de tecnología, EEUU está realizando lo mismo que le enrostraba a la URSS (control ciudadano, abusos contra su gente, etc.).
Está claro que Estados Unidos no es el único y que el espionaje lo practican en todas partes del mundo. Aterrizando el tema a Chile, ¿se justifican las escuchas telefónicas para detener a alguien con un poco de marihuana o a un microtraficante, en vez de espiar a los ladrones de cuello y corbata? En Chile ocurre que los que roban poco se van a la cárcel, mientras que los ejecutivos de las farmacias que se coluden y obtienen ganancias millonarias ilegalmente solo son enviados a clases de ética empresarial. Da para pensar.


