11 de Septiembre 2013 – 40 años del Golpe Militar

11 de septiembre
Por un lado se cumplen 40 años del golpe militar, pero por otro está el boom televisivo con diferentes programas que rescatan imágenes y vivencias, sacando a la luz testimonios que recuerdan el triste suceso. También se han comenzado a escuchar con más fuerza las voces de reconciliación, a pesar de que, quizás por el filtro de los medios y la época electoral, pareciera ser un tema de los políticos.
A pesar de que algunos ya han dado pasos hacia el perdón, como Hernán Larraín (UDI), Camilo Escalona (PS), la asociación de jueces, por nombrar a los más rimbombantes, se ve harto difícil una reconciliación real a nivel país. La candidata presidencial oficialista (UDI, hija de Fernando Matthei, miembro de la Junta Militar en Dictadura), dijo que no tenía por qué pedir perdón porque al momento del Golpe tenía tan sólo 20 años. Puede ser, pero, ¿cómo explica haberse vuelto histérica defendiendo a Pinochet cuando lo tomaron detenido en Londres? Probablemente luego de que sus asesores le hicieran ver que le hizo un autogol a su ya escuálida campaña presidencial, matizó sus dichos.
Cabe recordar que diversos políticos y civiles, principalmente amparados en la UDI y RN, siguieron apoyando a Pinochet y su labor incluso después de ser ampliamente conocidas las violaciones a los derechos humanos. De hecho, a todas luces la reniega de Pinochet tiene un aroma medio fétido a cálculos políticos (o a un hastío de que les achaquen la culpa), ya que desde hace tiempo se hace insostenible defender a un figura como ésa sin pasar a ser un tipo al borde de la caricatura (Iván Moreira, Gonzalo Rojas, etc.). El primero en dar la espalda al Tata fue Lavín, en busca de que su aventura presidencial tenga peso. Más impresionante aún es que al parecer las violaciones a los derechos humanos no ahuyentaron a los amigos del dictador de su lado, sino que fue principalmente el hecho de que se haya descubierto que tenía haaaaaaaarta plata en el extranjero, a pesar de que dijo que se iría del poder con lo mismo que llegó, o incluso menos. Llegó un punto en que las aspiraciones políticas se acababan si se seguían relacionando con su figura. Basta ver los tímidos apariciones de ciertos (y pocos) dirigentes políticos en su funeral.
Hace poco el presidente Piñera habló de los cómplices pasivos en Dictadura. Respecto a eso, los políticos que están en el gobierno y en los partidos oficialistas que trabajaron, colaboraron, apoyaron o defendieron el Golpe, deberían ser más explícitos en el perdón y la reconciliación.
Si sabían lo que pasaba en la Dictadura con las violaciones a los derechos humanos, eran cómplices, sino lo sabían, eran peligrosamente negligentes o no quisieron saber.
No debe ser fácil para la gente que sufrió, perdió familiares, fue torturada, encarcelada, exiliada y exonerada, escuchar cuando increíblemente algunos políticos justifican la dictadura por el hecho de que dejó al país bien parado económicamente cuando terminó, o que quedamos mucho mejor que cuando estaba la UP, o que a ella le debemos el Chile de hoy. Hitler también llevó a Alemania bien arriba en el mundo luego de matar y exiliar a todos los que no pensaban como él. Que se sigan escuchando esos argumentos es, por lo menos, insultante. Tampoco debe ser fácil para esa gente que se llame al perdón y la reconciliación cuando todavía no pueden enterrar a sus seres queridos.
Muchos reclaman que el periodo de la UP fue un desastre, y es un hecho que para muchos significó pérdidas materiales, escasez y mucha inseguridad. Es un hecho que hubieron errores, también en el discurso, pero no se puede negar que EEUU aportó alrededor millones de dólares para “asfixiar la economía chilena”, en palabras de Nixon, o que Agustín Edwards de El Mercurio solicitara el apoyo de la CIA para sacar a Allende, más allá de que a uno le guste o no la labor que realizó la UP. Hace sentido la afirmación que se veía en carteles de protesta de la época con la frase “este gobierno es una mierda, pero es mi gobierno”.
Si se les pregunta a las personas afectadas por los hechos, yo creo que muchos no quieren reconciliación sin antes algo más simple: justicia. No es menor que el dictador argentino Jorge Videla, haya fallecido en la cárcel, mientras que Pinochet murió en libertad. Que se esclarezcan casos de violaciones a los derechos humanos, responsabilidades y otros, ayudaría más a que el país siga adelante que un simple abrazo y perdón para un aniversario del golpe, todo para la foto.
La reconciliación es fundamental, pero va más allá de un gesto, pasa por que se haga justicia, que las personas que perdieron familiares y seres queridos sepan dónde están sus restos y qué pasó con ellos, por terminar con el argumento del crecimiento económico y orden del país para rescatar la “parte buena” de la dictadura. Falta harto para eso, pero los primeros atisbos de perdón, aunque para muchos superficiales, son un primer paso. Hay avances, los que apoyaron el Golpe y la Dictadura, en su mayoría, reconocen que no estuvo bien, el perdón de miembros de ambos sectores políticos también, es una avance. Ojalá que para los 50 años se avance aún más y se pueda continuar en paz.
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