El Circo

El Circo
Falta menos de 1 mes para las elecciones presidenciales y parlamentarias. Campañas, cuñas, actos, palos varios y las calles llenas de papel. Lo típico. Eso sí, hay una particularidad en comparación con el 2009: la carrera parece estar decidida. Nadie se le acerca a Bachelet, y la más cercana, Evelyn Matthei, pareciera haber tirado la toalla. Tanto así, que Piñera, su ex jefe, a ratos parece más interesado en sus posibilidades de re-postular el 2017 que en ayudarla. Otro ejemplo es que ataque tanto a Parisi en vez de presentar propuestas o criticar a la candidata socialista, la que, al parecer confiada en su victoria, ni siquiera fue al único debate hasta el momento que contara con todos los candidatos.
Es inevitable preguntarse qué pasaría si fueran a votar todos los que pueden, considerando la inscripción automática. Sin embargo, dicha posibilidad se hizo humo en las elecciones pasadas (alcaldes y concejales), donde incluso votó menos gente que cuando era obligatorio. Pero, ¿por qué?
En la última peleíta entre Parisi y Mathhei asoma la respuesta. Ejemplifica perfecto el dicho de que la “política es un circo” y justifica a los que piensan que al final lo único que quieren los políticos es poder, o llegar a él, y que harán casi lo que sea por lograrlo, o por mantenerse “vigentes”. Los ataques de Matthei hacia Parisi por deudas pendientes en colegios que estuvieron bajo su administración, no es un arrebato. Matthei no se manda sola y cuenta con asesores, análisis, focus group y quizás qué otras cosas que le marcan los pasos a la campaña, además de los poderosos dirigentes y las redes de respaldo. Porque en un partido como la UDI los candidatos no hacen lo que quieren. Más allá de la veracidad de la acusación, hubiera sido lindo que haya sido hecha por los medios de comunicación o que la justicia haya hecho ruido con el tema. En vez de eso, la hizo una candidata que parece más enfocada en fregar al del lado y de tirar videos clip en la franja presidencial que no dicen nada, aparte de una canción y un baile que cuesta mirar. El que “hay que reencantar a los jóvenes” se lo lleva el viento, porque así no se hace y, a lo más, se llega a quienes ya están politizados o tienen un interés real en las elecciones.
Por otro lado, está la más posible ganadora, Michelle Bachelet. Está de moda atacarla, claro que también está de moda hacerlo sin apoyar una alternativa, ¿o acaso tantas críticas que se escuchan significan que se está apoyando a Matthei? Difícil. Pero Bachelet también la deja dando botes, mostrando casi soberbia ante su inminente victoria. Su ausencia del debate de la ANP fue, al igual que lo que hace Matthei, es parte de lo que muchos llaman “circo”. Cómo se explica que la más próxima presidenta de Chile no haya ido a presentar sus ideas, discutir propuestas, etc. Cuánta gente pagaría por tener un espacio en la televisión para decir lo que quiere, sueños, necesidades, ideas, etc., y ella nada. Es frustrante que hasta el momento las dos candidaturas más potentes, caigan en las típicas prácticas que desprestigian a la política (mismas palabras clichés que utilizan).
En una de esas les conviene que así sea. Por más que le den como caja al discurso de reencantar a los jóvenes, y que llamen a votar, no les conviene. Como están las cosas, así gana siempre la Concertación o Alianza, lo mismo en el parlamento. Tanto así, que los comunistas, con un enorme sentido práctico, ahora son parte de la Nueva Mayoría, conglomerado que respalda a Bachelet.
Es refrescante tener a tantos candidatos, aunque el escenario sea predecible. Sería genial que el día de las elecciones, esos votos dormidos se levanten y vayan a votar. No por los dos chanchitos de siempre (Alianza / Nueva Mayoría), sino por los otros, por las alternativas, por los que los convencen de verdad. Sacarse de encima ese mito elaborado por los ganadores de que al votar por uno “más chico”, se pierde el voto. Pffff. Más allá de quien salga victorioso, sería bueno que se les mueva el piso a los que están acostumbrados a mandar. Un llamado de alerta que avise que el circo se puede acabar en cualquier momento.



