
Con material filmado en exclusivamente de noche por San Francisco, este verdadero homenaje al skate callejero, para los que lo gozan, practican y admiran, va a dejar a más de alguno con una inmensas ganas de pescar la tabla y salir a callejear. Ben Gore en su habitat natural hizo lo que tenía que hacer, al son de la melodía de sus ruedas pasando por esos pisos rugosas en armonía con ese nostálgico solo de piano de mano de Jason Moran. Una maravilla.



