Ni Blanco y Negro, sino extremadamente gris

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Guste o no, los gringos marcan la pauta en el skate y en muchas otras cosas en el mundo, pero por lo menos en este caso no lo hacen por la fuerza. Es la cuna de la tabla y ahí se encuentran las principales marcas que se venden alrededor del mundo. Los aspirantes a hacer carrera se trasladan a California a buscar el sueño y dormir en sofás o autos a la espera de que alguien los recoja.

Pero con el tamaño de la industria vienen ciertos problemas diferentes formas de aproximarse a la actividad, las que, de una u otra manera, pueden variar dependiendo del país.

En el mundo, pero con énfasis en EEUU, está de moda que grandes marcas se sumen al skate, como Nike, Monster, Red Bull y otras, en oposición a los que no les gusta tener que salir a andar con unas garras verdes en cada prenda de ropa que ocupan y que suelen inclinarse por las marcas «Core» (manejadas por skaters, con historia, etc.). Es lo grande que ha llegado a ser el skate lo que ha dado hambre a muchos para agarrar un pedazo de la torta, potenciando los sueldos de los skaters, los premios en los campeonatos y la notoriedad que alcanza la tablita en el mundo. Por ejemplo, Street League, con la ayuda de Nike, se transmite por televisión y vía streaming a todo el mundo. Cabe destacar que los que participan tienen la posibilidad de ganar cientos de miles de dólares en un sólo día.

Hay blancos y negros, el resultado es gris. Por un lado, no suena nada mal que las grandes marcas puedan ofrecer una mejor forma de ganarse la vida a los skaters, sino no se explica que marcas como Nike reclute constantemente nuevos skaters. ¿O acaso Brian Anderson pierde credibilidad por correr para Nike? o ¿Andrew Reynolds por participar en Street League? Lo dudo. ¿Qué tan grande podrá llegar a ser el team Nike en USA?, ¿serán todos amigos entre ellos?, ¿habrá un espíritu de familia? Eso es otra cosa. Aún así, no necesariamente significa que en el otro extremo todo sea bonito. Como dijo Marc Johnson, es un llamado de atención a las marcas «Core» para que traten mejor a sus riders, ya que según él, las peores cosas que había visto en su carrera habían sido hechas por las marcas Core.

En caso de ser como muchos de los críticos a las marcas corporativas piensan, las cosas caerían por su propio peso. Si la moda del skate pasa o baja un poco su intensidad, como ha ocurrido cíclicamente en la historia de la tablita, esas grandes marcas se irán para la casa, porque se les va el negocio. Así de simple. Por el momento, guste o no, ayudan a mucho gente. Uno decide si le gusta o no, si las apoya o no. Ocupar una zapatilla marca Nike o Adidas no dice necesariamente que se respalde todo lo que involucran, simplemente es un medio más para poder andar. Si alguien tiene una obsesión con la marca y está dispuesto a pagar montones de plata por ellas, es otra cosa. O acaso alguien que se pasa el día en la calle patinando con la sola afición de andar, va a ser menos «real» (como está de moda escuchar) por tener ciertas zapatillas o cierta polera. Mientras la tabla no se olvide de la calle, de su esencia y espíritu no suena tan mal. Por lo menos estamos lejos aún de que los skaters lleguen al nivel de los futbolistas y promocionen hasta bálsamos de pelo. Otro tema es que las grandes marcas copen el mercado y asfixien a las más pequeñas, pero ése es un problema que ocurre en el mundo entero, en todo tipo de industrias, desde los almacenes que sufre con los supermercados, hasta el skate. Si es así, habría que hacer cambios de fondo a nivel mundial y social.

En Chile es otra cosa. La plata no abunda tanto, como ocurre en general, y no sólo en el skate. Estas grandes marcas le está dando la posibilidad a gente de salir, viajar, y, algo no menor en el país, la posibilidad de cumplir sus sueños. Quizás dedicarse al skate para algunos ya no sea algo tan imposible. Pero no es blanco o negro, todo se complementa con lo nacional, con lo propio, con la persona que ha andado toda su vida y decide vivirla como quiere, armar una tienda o marca propia y darle para adelante. Quizás estos casos no puedan pagar sueldos o respaldar como lo hace Red Bull y sus millones, o grandes cadenas de tiendas que operan en Chile, pero mantiene la escena nacional, otorga identidad.

Considerando lo anterior, es extraño cuando se escucha tanta crítica a las marcas nacionales porque hicieron «algo» que a alguien no le pareció: que lucran o sólo quieren ganar plata, etc., cuando por lo general detrás hay un skater que está lejos de ser millonario. Pero poco se escucha criticar a grandes marca que, guste o no, lucran y mucho. Eso, con todo lo bueno y lo malo, con los blancos y negros, es un hecho. Cada cual hace lo posible dentro de sus capacidades. Nadie es perfecto y nadie es monedita de oro para agradarles a todos. Un cagazo existe fuera y dentro del skate, alguien mal intencionado igual, pero tampoco hay que ser ingenuo y crucificar al resto. El skate es libre, uno elige dónde se mete, a quién respalda y cómo

Si hay algo bueno del skate, es que no hay un manual, no hay una forma correcta de hacerlo. o hay un organismo internacional que lo regule. Se mueve por sensibilidades, y ahí cada uno decide dónde se sitúa. Cada uno lo vive como quiere. A la popularidad y grandes marcas uno le da la importancia que quiere, algunos como una forma de vivir sus sueños, otros como una zapatilla cómoda para andar, otros como una imagen del skate que los identifica, y otros simplemente como utensilios para salir y pasarlo bien, sin que eso significa que tengan que aceptar todo lo que viene junto a ellas, o lo que muchos dicen que viene junto a ellas. Las cosas no son ni blanco ni negro, sino extremadamente gris.

No suena entretenido que alguien te diga cómo hay que practicar y vivir el skate. Lo más probable es que si alguien le preguntan por qué andan en skate, aparezca en su respuesta la palabra libertad. Uno es libre de hacer lo que quiera arriba de la tabla, y también se es libre de aproximarse como quiera. Lo popular y lo Core conviven y van a convivir por mucho tiempo al parecer. Uno decide qué importancia le da a las cosas, o a cuál le da más importancia

Texto por: Anibal Casanueva.