Siempre Lo Mismo

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La reiterada baja participación en las últimas votaciones refleja, según muchas mentes opinantes, un fuerte desinterés hacia la política, los políticos y el destino del país. Nada nuevo, como tampoco lo es, aunque sí muy pintoresco (por no decir chistoso), cuando los políticos dicen no estar de acuerdo con el desprestigio que viven, que hay que reencantar a los jóvenes, que a Chile no le hace bien cuando se habla mal de los políticos, y otras frases para el bronce.

La oportunidad de ver gobiernos opuestos hasta cierto punto (Concertación – Alianza – Nueva Mayoría) sucederse en el poder da una buena perspectiva para concluir que, en términos generales, en la política se «viven el momento» y no hay recuerdos del ayer cuando no conviene. Ejemplos hay muchos.

Hace un tiempo algunos parlamentarios conservadores pusieron cara de espanto y no pararon de llorar porque Camila Vallejo, diputada comunista, no se puso de pie durante el minuto de silencio que realizó la cámara de Diputados en honor a Jaime Guzmán, fundador de la UDI y senador asesinado por el FPMR en 1991. La ex dirigente estudiantil explicó que no participó del homenaje por la participación que tuvo Guzmán en la dictadura, al punto que se le denomina en muchos casos el ideólogo de la misma y de su obra más preciada, la Constitución de 1981, la que sigue vigente hasta hoy. Los políticos conservadores que denunciaron a Vallejo debieron haber considerado que la diputada sí mantuvo silencio y entregó argumentos serios sobre su decisión de no participar en el homenaje, a diferencia del diputado Ignacio Urrutia (UDI), el mismo que dijo que si ingresaban homosexuales al ejercito nos invadirían con facilidad. En 2012, dicho parlamentario interrumpió un homenaje en el parlamento a las víctimas de la dictadura y gritó en plena sala, en alusión a Salvador Allende: «¿A los cobardes que se suicidaron ese día también le vamos a rendir homenaje?», según consignaron los medios en su momento. Pura clase… y después lloran por la mala reputación y los bajos índices de votación.

Otro tema de moda hace un tiempo fue el del supuesto Hospital de Puente Alto. Se sabe que a medida que se acercan el termino de un gobierno, aumentan explosivamente las inauguraciones y grandes anuncios de los presidentes, otra característica tan bonita de la política. El año pasado Piñera puso la primera piedra de lo que finalmente sería el Hospital de Puente Alto, pero la nueva administración ha dicho que se engañó a la gente y que está en carpeta sólo un consultorio especializado y que no hubo avances considerables por parte de la administración anterior para llevar a cabo el Hospital. Ahora los escuderos de Piñera lo defienden y, en su flamante vuelta a las cámaras, Evelyn Matthei volvió a demostrar por qué los políticos tienen tan buena fama, al tildar a la Ministra de Salud, Helia Molina, de ignorante. Por lo menos no la insultó, gran progreso para la ex candidata presidencial. Pero tampoco hay que olvidar que hace unos años Bachelet inauguró el Hospital de Curepto con enfermos de mentira, y que poco tiempo después tuvo problemas de funcionamiento. Se invierten los papeles con matices diferentes. Ahora, que los presidentes hayan sabido el detalle de las situaciones es dudoso, pero la práctica política que los rodea es la misma.

Ejemplos como éstos hay muchos y basta leer los diarios para reconocerlos. La residencia política se impone a la hora de tomar posición, aunque la lógica diga lo contrario. Parece que el poder nubla y el miedo a perderlo es grande. Incluso el poder económico, al ver la reacción de algunos parlamentarios luego del proyecto de ley presentado por Girgio Jackson y Gabriel Boric para reducir el sueldo parlamentario a la mitad. La mejor inciativa para cambiar la percepción de los políticos y dar una señal en un país ofensivamente desigual, viene de parte de dos parlamentarios nuevos y jóvenes. Mientras que algunos más viejos los critican e incluso ridiculizan, como Pepe Auth, quien dijo que hasta el año pasado los nuevos parlamentarios vivían con la mesada de los padres y no sabían de las responsabilidades monetarias de un adulto. Por jóvenes que sean, parecen estar harto más conectado con la realidad chilena que el político de los sombreros.

Quizás , más que a las personas no les interese lo que pasa con Chile, puede ser que no les interese la oferta en general. Quizás las frases que se escuchan, sobretodo en la gente mayor, que suelen decir que a visto pasar a presidentes y presidentes y en el fondo las cosas no cambian mucho, o que a los políticos sólo les interesa el poder, puede tener un asidero mas arraigado de lo que se cree. Recientemente llegaron nuevos y jóvenes diputados, ex dirigentes estudiantiles que, al poco andar, ya han enojado en más de una ocasión a los más grandes, más acomodados al puesto y más desprestigiados colegas suyos. Parece ser una buena señal. Más aún si se piensa que los grandes temas que se discuten hoy (reforma tributaria, educacional, entre otras) tuvieron su origen y fueron instalados por las protestas que éstos lideraron.