World Industries y Steve Rocco: a la mierda con las reglas

Con Nike, Adidas, las bebidas energéticas con sabor a chicle y las marcas «lifestyle» de ropa ligadas al skate, en oposición a las marcas manejadas por skaters, está de moda hablar sobre el skate «core» vs el «corporativo». Pero para que exista dicha discusión, primero tienen que haber marcas manejadas por skaters, y como muestra el documental, «The Man Who Souled The World», eso se debe en gran medida a Steve Rocco, creador de World Industries Skateboards, quien hace más de 25 años mandó a la mierda las reglas y demostró que se podían hacer las cosas de otra manera y que un skater sí podía manejar los hilos de la industria.

En los 80 andar en vert era la cumbia y no habían marcas manejadas por «skaters de verdad», porque se suponía que no eran los sufucientemente inteligentes. De hecho, Powell Peralta, la marca más grande y poderosa de la década, tenía un manual para sus riders sobre cómo debían comportarse en eventos y otras normas, no muy alejado de las marcas de bebidas energéticas que «obligan» a sus riders a aparecer con sus gorros en cada campeonato, publicidad o video. ¿O será que los gorros Red Bull son demasiado cómodos?
Eso encendió la chispa en Steve Rocco, skater y Team Manager de Vision Skateboards, quien al ser despedido comenzó su propia marca con street skaters, una mala decisión de negocios a fines de los 80. Pidió un préstamo a una persona de dudosa reputación (con un alto interés y el riesgo de represalias si no pagaba) y se lanzó con World Industries en 1987, sobornando con 600 dólares a la persona que hacía las tablas Visión para así robar el molde. Sin plan de negocios, sin estrategia, simplemente levantándose en las mañanas para «hacer cosas», como dice en el documental.
Dicha lógica atrajo a skaters como Jason Lee, Rodney Mullen (su mano derecha y creador de la mayoría de los trucos que se hacen hoy), Mark Gonzales, Natas Kaupas (pionero del street skating junto a Gonzales), Mike Valelly, entre otros. Luego creo Blind, 101 y Plan B, en conjunto con gente de su confianza para que las administrara (Gonzales, Kaupas y Ternasky, respectivamente), todas bajo el paraguas de World Industries, sumándose skaters como Erick Koston, Mike Carrol, Jeremy Wray, Danny Way, Daewong Song, Daniel Castillo y más.

Pero el talento de los riders era sólo una de las claves. La otra era el proceso creativo, tanto en los Ads (anuncios en revistas) como en las gráficas de las tablas. Marc MacKee y Sean Cliver eran los ilustradores y crearon algunos de los diseños más icónicos e influyentes en la historia del skate. Y con Steve Rocco tenían chipe libre. Atrás quedaron las calaveras y motivos tipo «metal macho man», para dar paso al humor, la burla y las ofensas abajo de las tablas. Temas sexuales, religiosos, satánicos, raciales, minorías, etc. Sin reglas y sin miedo.

Los Ads eran para la risa y los trucos pasaban a segundo plano. Avisos para decir qué riders abandonarían tal marca para sumarse a World Industries; avisos jactándose de robar riders de otras marcas; ataques directos a gigantes de la época, como Powell Peralta; ataques hacia quienes abandonaban World Industries o sus marcas asociadas. Todo a años luz de lo suavecito y bonito que es el skate hoy.
Pero sus negocios no quedaron ahí. Para promocionar sus marcas, y aburrido de la negativa de las revistas para publicitar sus anuncios, creó Big Brother Magazine, la cual mezclaba el skate con temas como el suicidio, pornografía, sexo, etc. De dicha revista salieron los creadores de Jackass.

En fin, guste o no la forma, Steve Rocco demostró que un skater sí podía dominar el mundo del skate. Pero faltaba la última patita. Luego de que sus estrellas lo abandonaran para formar Girl y Chocolate Skateboards, aburridos de su forma de actuar y descontentos por temas de plata, su hermano, Sal Rocco Jr, creó Bitch Skateboards como un ataque directo hacia ellos. Tiempo después, y partiendo de la idea de que se empezaba a andar de niño, sin saber quiénes eran los pros ni nada, dio el visto bueno para que las caricaturas de Wet Willy, Flame Boy y Devil Man dominaran la línea gráfica de World Industries, en busca de ser el último en reír. Y le achuntó. Las venta se fueron al cielo, pero para muchos se transformó en lo que siempre odió, un ente corporativo, comercial, porque con el paso del tiempo y el desarrollo de la industria, no se podía mantener una compañía así de grande a base de puro hueveo, como al principio. Finalmente en 1998 vendió World Industries en 29 millones de dólares. Sí, una marca de skate se vendió en 29 millones de dólares y fue la primera en llegar a la bolsa de comercio de EEUU. Con los años tuvo otros cambios de propiedad y en teoría sigue existiendo hasta hoy, pero la era de Steve Rocco marcó a la compañía y a la historia del skate. Nada mal para alguien que tuvo como estrategia levantarse en las mañanas y simplemente «hacer cosas», además de tomar todas las reglas existentes de la industria y romperlas, dejando un legado que permitió que una rata de la patineta en cualquier parte del mundo pueda tener su propia marca, abriéndoles paso a las marcas core que hoy dominan la identidad del skate.

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Fuentes:
– Documental «The Man Who Souled the World»
– Jenkemmag
– Transworld Magazine



