Bam Margera: un skater desenfadado

Desde un principio Brandon «Bam» Margera dejó claro a lo que venía: su apodo, «Bam», se lo dio su abuelo por su afición a chocar contra las paredes siendo un bebé; su primera aparición en un 411vm, a los 14 años, la hizo saliendo de una caja de tablas, presentándose en una tina con espuma y siendo ahogado en la misma mientras agradecía a sus sponsors; su intro en el Toy Machine Jump Of a Building fue un eco a lo que se vería años después en Jackass. Porque le pueden decir vendido, payaso o alguien que le hizo mal al skate, pero el tipo siempre hizo lo que quiso, con un desenfado atípico en una industria donde quedar bien con todos parece ser cada vez más importante. Por eso vale la pena recordar que antes de la fama y sus recientes polémicas, Bam Margera fue un skater respetado que se abrió paso como todos: pateando, grabando, concretando y pagando.
La parte que lo hizo un nombre conocido en el mundo del skate.
Bam Margera tuvo una epifanía cuando tomó una cámara y vio que podía registrar las dos cosas que más le gustaba hacer en la vida: hueviar con los amigos y andar en skate. Gracias a su estilo rápido y agresivo, poniéndole los pies a rolls in, drops in, vert, muros, fierros y lo que pillara, Toy Machine le abrió las puertas de su team. Él, por su parte, siguió con su idea de combinar las sesiones de skate con golpes, bromas pesadas y atentados contra su integridad.

Haciendo de las suyas junto a Elissa Steamer durante sus días en Toy Machine Foto: Ed Templeton.
En cuanto a sus fechorías, éstas «maduraron» en los videos CKY, donde la irreverencia y alteración del orden público, intercalado con el skate, conectaron con todos los skaters que, en esos tiempos, no veían la patineta como una profesión atlética, sino como una forma de pasarlo bien, lo que muchas veces incluía (¿incluye aún?), hacer tonteras, o por lo menos reírse de ellas ( a pesar de que algunas cueste encontrarlas chistosas). Al ver esos videos, la pandilla de la revista Big Brother lo invitó a formar parte de un proyecto llamado Jackass para hacer lo que hacía de pequeño, mucho antes de hacerse millonario por eso: tonteras.
El primer video CKY (Camp Kill Yourself, nombre de la banda de su hermano) fue presentado por los rodamientos Landspeed, distribuidos por Tum Yeto. Por favor no imites nada de lo que hacen en el video. Díficil que tú también te hagas millonario
Luego de pelearse con Tum Yeto por los derechos de los videos CKY, se fue de Toy Machine a Element. Ya famoso en todo el mundo gracias a sus acrobacias en Jackass, participó en tours, demos, decenas de clips y dos full parts: Elementality (2001), con loop incluido, y This is my Element (2007). A tal punto llegó su alcance, que los videos 411vm le dedicaron una edición completa a su persona, además de que ante el acoso de la gente que lo reconocía en la calle y skateparks (donde si no firmaba el autógrafo, era un desgraciado; y si lo firmaba, un engreído), decidió construirse un skatepark y rampas propias en su casa.
Su última full part de skate. Element This is my Element (2007).
Margera nunca trató de quedar bien con todo el mundo, algo rarísimo en una industria donde se dice que no hay reglas, pero abundan las autoridades morales (sobretodo en internet y en los comentarios a las espaldas) que deciden qué está bien y qué está mal. Al igual que arriba de su patineta, en sus andanzas «faranduleras» se movió con desenfado y sin pedir perdón. Basta con decir que protagonizó un comercial para una marca de desodorante por el que le pagaron 1 millón de dólares en un día. «Sí me vendí, y con eso me compré una casa (…) Si a ti te ofrecen 1 millón de dólares por un día de trabajo y dices que no, eres un idiota».

Cuando Bam era una rata más del skate, mucho antes de la fama y de la rehabilitación. Foto: Ryan Gee.
En el último tiempo Bam ha destacado por ingresar a un reality de rehabilitación y por verse involucrado en una que otra polémica. Si a lo anterior agregamos que en sus años ha metido mano en películas, videos musicales, exposiciones de arte, reality shows, documentales, bandas musicales y más, no extraña que al buscar «Bam Margera» en Google no predomine el material de skate, y que su trayectoria en éste se vea opacada…pero no olvidada (por lo menos en este artículo).Puedes amarlo, odiarlo, ignorarlo o encontrarlo irrelevante, pero no deja de ser increíble que un tipo que hizo todo lo que hizo, y que en sus palabras hizo lo que quiso, haya comenzado su aventura arriba de un skate.
Texto: Aníbal Casanueva



