Carlos Johannes en Sydney Australia

Viajar solo es extraño. Encontrarse lejos de lo acostumbrado te vuelve más atento y comienzas a entender de la tolerancia y la paciencia, a temer menos y arriesgar más. Sobre todo cuando no sabes si lo que haces o dices está bien, la gente no es mala y tampoco es buena, todos tienen sus propios demonios y algunos los enfrentan, algunos hablan y otros no, y eso está bien para mí. Porque viajar es un ejercicio social, una forma de desafiar los límites de la burbuja autoimpuesta y descubrir que siempre existe alguien dispuesto a darte una mano, pues no eres el único que esta intentando esto. Lo mismo pasa con el skateboarding, me encanta salir con mis amigos pero sin duda también me gusta andar solo, sin acuerdos previos, salir a patear la calle no teniendo un plan de viaje, solo avanzar y de ser necesario retroceder, despreocupado de quien se queda atrás, ir a tu propia velocidad, no explicar nada y detenerte cuando te parezca.
Todo mi viaje empieza con una decisión, viajar solo y enfrentar lo que sea. Y así me encuentro por el momento de visita en Australia esperando la fecha de mi viaje a Tailandia, conociendo lugares increíbles y compartiendo con personas muy interesantes: albaneses, ecuatorianos, chinos, turcos y franceses, todos viven en una extraña sincronía y lo comparten todo, almuerzos, fiestas y trabajos. Sobreviviendo en un viaje sin muchas paradas y con un solo destino, el éxito en uno de los lugares mas caros pero mejor pagados del mundo.

Llegue la noche del miércoles 24 en chile que al mismo tiempo era medio día del jueves 25 de julio en Sídney, esto ya era muy extraño y se convirtió en mi primer demonio, no vi la noche en casi 18 horas de viaje mas las otras que me quedaban en Australia cerca de 24 horas de sol, me encontré con viejos amigos que viven ahora acá y me hice de unos nuevos, así comencé mi visita por Sídney.
Bondi Beach primera parada, un lugar lleno de turistas y extranjeros, debido a la playa que tiene condiciones increíbles para la practica del surf y un skatepark para quienes disfrutan del concreto.

La City, el centro de Sídney es increíble grandes parques y antiguas catedrales se muestran impetuosas en este lugar, Hyde Park y Saint Mary’s Metropolitan Cathedral también el Art Gallery of South Walls y Botanic Garden, el Opera House y el barrio chino.
La enorme cantidad de puntos de interés hacen de La City un sitio lleno de magia


















King Cross y Oxford son la noche de Sídney, bares y cantinas de hoteles se transforman en fiestas interminables, el rock&roll, de bandas en vivo, cervezas y pizza son una buena forma de empezar y terminar en un subterráneo escuchando la influencia europea en los tornamesas hasta que reviente el parlante o tus oídos.





Newtown es el lugar donde se encuentran los restaurantes y tribus urbanas mas exóticas, construyendo de esta forma un paraíso de situaciones muy poco regulares que llaman la atención a primera vista.






Centennial Parklands, es un parque enorme lleno de especies nativas las aves son muy amistosas y se puede estar muy cerca de ella si tienes algo de pan o cereal para convidar.





Flemingtown se encuentra al interior de Sídney con un mercado gigantesco ya que es terminal portuario de frutas y verduras, en sus cercanías se desarrolla una feria de cachureos muy interesante, en ambas ferias los precios son muy bajos, siempre se regatean los valores y por un dólar puedes comprar discos antiguos y por 50 una bicicleta, que de seguro antes recolectaron de la calle en la cual se dejan todas las cosas sin uso.



“entonces te das cuenta de que nadie repara cosas ni tampoco son preciadas no existe el valor sentimental, analizo esto y pienso mas que lo evidente: de que ganan mucho dinero por eso pueden comprar mas y nuevo, bla, bla, bla… y encuentro mas extraño meditar sobre lo que debería ser de nuestro real aprecio, tienen valor sentimental las cosas? cuando todo es desechable y nos pesa y no nos dejan movernos con tranquilidad, vale la pena codiciar tanto algo y no nuestra propia libertad?”
Así se muestra Sídney, un lugar complejo lleno de todo, donde las oportunidades están en la calle igual que las cosas sin valor sentimental donde las personas de todas partes del mundo se encuentran buscando algo, pero no a alguien.
Texto y Fotos por: Carlos Johannes


