No Todo es Skate: Lemort

En una antigua casona en calle Echaurren, a pasos de la Alameda y en pleno barrio universitario, se encuentra la recién inaugurada Galería E-40. El inmueble de fachada negra, techos altos, amplio living con paredes blancas contrastadas con rojo, patio interior y varias habitaciones, también acoge a un estudio de tatuajes (Skin Art), una fotocopiadora y una tienda de skate (La Store). Por todo el lugar se aprecian dibujos, cuadros, bosquejos, trazos, instalaciones, siluetas de cuerpos, dibujos de skate y todo tipo de artefactos y decoraciones que hacen que uno se tome su tiempo antes de llegar al fondo del lugar, donde luego de subir por una inestable pero segura escalera de caracol metálica, se llega el taller de Cristóbal Guajardo, LeMort, impulsor de la galería, skater y artista autodidacta.
Cristóbal se subió por primera vez a un skate hace 14 años y así comenzaron los tiempos de pelusear en las calles, descubriendo en cada sesión lo que lo tiene pateando hasta hoy: la individualidad, auto superación, creatividad, estilo propio y la forma de pensar y aproximarse a la calle como una manera autoexpresión. Así, el skate se convirtió en una de las mayores influencias en su vida y en el arte, como se puede ver reflejado en varias de sus obras.

Foto: Sebastián Roa
Poco antes de partir rumbo a Valparaíso a pintar una pared y, obviamente, a andar en skate, Lemort cuenta que al principio llegó a la casona en Echaurren para abrir una tienda de skate, la que tiempo después cerró, pero gracias a las destrezas manuales heredadas de su madre, además de la necesitad desde pequeño de expresar lo que tiene en la mente, comenzó trabajar en la casona y así mejoró espacios, creó artefactos, pintó cuadros, y así cambió completamente el aspecto del lugar. Finalmente, hace un tiempo realizó la primera exposición en el recinto, dando inicio a la galería junto a su socio, Yair Barrios. Ahora está en proceso de realizar la segunda exposición, apuntando en el futuro a realizar exposiciones todos los meses, cumpliendo con el objetivo de integrar, desarrollar y difundir el trabajo de artistas emergentes áreas como la fotografía, pintura, escultura, realizaciones audiovisuales, muralismo, graffiti y más.

Lemort en su taller.
Pero ¿cómo llegó un skater a la posición de abrir una galería de arte? «De muy niño tenia eso como hacer algo sin saber que lo haces, solo lo vomitas; y nunca pensé que me dedicaría al arte. Me fui dando cuenta por otras personas que lo que hacia era bueno, y solo seguí pelando mi cable, perfeccionando lo que hacia, buscando mi camino de hacer lo que me gusta esto me libera», cuenta Lemort.
Aunque gran parte de su formación artística fue autodidacta, Cristóbal sí ha tenido acercamientos con la academia. Años atrás ingresó a estudiar Artes Visuales en la Universidad de Chile, pero los estudios (y su costo), el trabajo nocturno en el metro y el precio de los materiales de la carrera, lo llevaron a dejar las clases; además de que nunca se sintió cómo con los parámetros universitarios. Como su trabajo en el metro, Cristóbal ha tenido muchos otros que le han permitido vivir arriba del skate y desarrollar su arte: cocinero en una pizzería artesanal, labores en bodegas, vendiendo mochilas de su propia elaboración en ferias, etc. Hoy, junto con la galería, el arte y el skate, también saca sus pitutos tatuando, técnica que practica desde los 14 años, ademas de garzonear en catas de vino de la Viña Cousiño y en eventos del Club de Lectores del Mercurio.
Respecto al arte, ha tenido logros que destaca y que lo han motivado a seguir adelante con lo que ama. Dentro de diversas exposiciones realizadas con su trabajo, destaca las realizadas con Balmaceda Arte Joven, en la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y más recientemente en la Expo Cultura Skate en Wawatopia, entre otras. Incluso, por azares de la vida y con la intermediación de los profesores que notaron su talento cuando le hicieron clases, está en conversaciones con la universidad Diego Portales para que se realicen exposiciones con el trabajo de los alumnos y así puedan adquirir experiencia. Pero como el skate siempre lo ha acompañado, Lemort resalta lo importante que fue para él que skaters y artistas como Soy Panday, de Magenta Skateboards, Lucas Beaufort, lo hayan contactado y mostrado aprecio por su trabajo, una muestra más de que a pesar de lo que demore, cueste o la poca certeza que exista, se va por buen camino cuando se hace lo que se ama. Y así encara el futuro, en busca de impulsar el trabajo de su galería, fomentar el arte independiente, el trabajo y talento de skaters, garzoneando entre medio, pateando y dibujando wallrides, sesionando, viajando y pintando paredes, siempre con los ojos bien abiertos para «vomitar» lo que tenga en la mente.
Texto: Aníbal Casanueva
Fotos: Juan Pablo Díaz
Edición audivsiual: Ignacio Arenas



















