Sergio Tejada: El skater que postuló a la presidencia del Perú

La democracia es una de las palabras favoritas de los políticos, a pesar de que pueda ser mal administrada o clausurada por los mismo que hoy la defienden, como la UDI. Pero lo que es verdaderamente democrático, es despotricar contra la política y los políticos, porque desde un analfabeto hasta un académico con doctorado, pasando por un skater, pueden y saben hacerlo. ¿Por qué? Basta ver cómo está la cosa aquí en Chile, con congresistas investigados por la justicia, empresarios en juicio, ex ministros procesados, empresarios pillos y más. Todo bajo el manto del financiamiento ilegal, sobornos, cohechos, influencias y colusiones empresariales. Pero hace un tiempo un video en la red nos sacó de toda esa maraña de corrupción y escándalos gracias a la curiosa convergencia del skate y la política que presentaba: Sergio Tejada Galindo (1980), congresista peruano, cayendo un flip 360° en flat, con la descripción «Recordar es volver a vivir flip 360… Ya casi!«. Como una anécdota más quedó en su momento, con la vaga idea de ahondar en el tema más adelante (probablemente nunca), hasta que hace unas semanas nos enteramos de que el mismo personaje había decidido postularse a la presidencia de Perú, aunque finalmente no fue elegido en las primarias presidenciales de su coalición política. Intrigados y desconcertados, lo contactamos para saber un poco más sobre su vida política y su relación actual con el skate, y así, en algún momento de conversación por cortesía o como una forma de captar el interés de alguien, podamos contar la anécdota del skater que quiso ser presidente.
El skate es un azar, y quién sabe por qué a algunos los termina atrayendo la tabla antes que otras actividades; pero respecto a la política, la sangre no le dejó otra opción a Sergio Tejada. Su bisabuelo, David Tejada Mercado, militó en el Apra (Alianza Popular Revolucionaria Americana), partido al que luego renunció, para en los 70′ formar el Partido Socialista Revolucionario (PSR). Su abuelo, David Tejada Rivero, también militó en el Apra, y luego de un golpe militar en los 40′, fue deportado a Chile por su militancia política. Aquí cursó estudios de medicina, fue dirigente estudiantil, y años después, de vuelta en Perú, fue ministro de salud en el primer gobierno de Alan García en los 80′. Su padre, David Tejada Pardo, también salió bueno para el leseo, y militó en el socialismo desde joven. Luego cursó estudios en Chile, donde cayó preso durante la Dictadura de Pinochet por su afiliación socialista, y estuvo a punto de morir fusilado en el Estadio Nacional por los militares malulos.

Foto: Jorge Luis Cerdan
¿Y Sergio? Cuando volvió a Perú luego de vivir en en Bolivia y México durante su adolescencia (donde practicó skate y ganó campeonatos), fundó junto a su padre El Partido Socialista Democracia Total, el que luego se unió al Partido Nacionalista Peruano (PNP). Junto a ese partido, en el marco de la alianza Gana Perú, llevó a Ollanta Humala a coronarse presidente de la República el 2011. ¿Y qué pasó? De ser cercano a la pareja presidencial (En Perú se dice que la influencia y poder de la primera dama, Nadine Heredia, es gigante), se peleó con ellos y su partido a raíz de la Ley Pulpín, la que regulaba el acceso al mercado laboral de los jóvenes, la que generó masivas protestas callejeras y terminó con él renunciando a su militancia. Antes de eso, se dio el tiempo para encabezar una comisión parlamentaria que investigó el segundo gobierno del ex presidente Alan García, quien ha cuestionó públicamente a Sergio Tejada en su rol de presidente la comisión. Luego de renunciar al PNP, formó el Bloque Nacional Popular, el cual preside, para luego generar una alianza con otras fuerzas de izquierda para crear Unidad Democrática, coalición en la cual presentó su precandidatura presidencial. Aperrado el socio.

Foto: Andina.com.pe
Considerando el desastre que hay en Chile con el financiamiento irregular de la política, donde grupos empresariales parecieran tener empleados en el Congreso, como se ha demostrado recientemente, consultamos a Sergio sobre cómo financia él sus campañas políticas, porque sin plata no se juega. Según él, «la campaña en la que fui elegido congresista fue muy austera, solo utilicé mis ahorros y apoyo de algunos familiares y amigos. Me gusta caminar por la ciudad y yo mismo conversar con la gente y dar a conocer mis propuestas, eso no demanda muchos recursos. De igual manera estamos llevando la pre-candidatura presidencial».
El Skate
Sergio Tejada comenzó con el skate en 1990 en Lima, a los 10 años, en una rampa que se ubicaba en Miraflores, y lo siguió practicando en los periodos en los que vivió en Bolivia y México durante su adolescencia. Como todo skater, se vio influenciado, inspirado y marcado por ciertos videos y skaters. En su caso fue Guy Mariano y Jason Lee en el mítico Blind Video Days. Sin embargo, su época de mayor involucramiento en el skate se dio mientras vivía en México (1992-1994), por lo que el Plan B Questionable y Virtual Reality fueron su referente en las calles. Por otro lado, y como muchos skaters, también ha incursionado en la música, habiendo formado parte de diversas bandas de rock y punk, siendo una de las más estables Insecto Urbano, con quienes se reune a tocar de cuando en cuando.

Sergio Tejada marcando un melon en 1993, cuando vivía en Ciudad de México.
Si eres congresista, y más aún si tienes deseos de ser presidente, se da por añadido tu respeto a la ley, las instituciones, las convenciones sociales para una buena convivencia, y todo aquello que si lo cumples al pie de la letra hace la vida un poco más fome. Es por eso que quisimos saber cómo lidia Sergio con el aspecto ilegal del skate: con los guardias, andar en propiedad privada, destrozar propiedad pública, etc. Aquí lo tira su historia y muestra inclinación por los skaters, ya que «las municipalidades no pueden quejarse si es que no dan alternativas«. Cuenta que la ultima vez que un guardia lo echó por andar en skate fue en un estacionamiento en su años de universitario, sin poder hacerle entender que al piso no le pasaba nada con la tabla, situación cotidiana en las sesiones de skate ayer y hoy. De eso han pasado unos 10 años, tiempo en que la edad y las responsabilidades lo fueron alejando del skate, pero hace un par de años volvió a comprarse una tabla y dice que siempre está preparado para salirse de su rol de congresista y patear. «Siempre llevo en mi auto mi skate. Usualmente trabajo con terno y zapatos, pero cuando puedo estar en jean y el día de trabajo termina temprano, me pongo mis DC y me voy a un skatepark que está en el distrito de Miraflores. Intento que sea al menos unas dos o tres veces al mes«. Algo con lo que se pueden identificar todos aquellos que trabajan y el tiempo no les sobra.

Ollie en el skatepark de Miraflores, Lima.
Dentro de todas sus labores como congresista, también se relaciona con skater locales de su país, situaciones en las que ha apoyado campeonatos en distritos populares como Villa El Salvador. Sin embargo, aclara que el tema de construir un skatepark pasa por cada municipio, por lo que no hay tanto que hacer desde el Congreso. Aún así, cuenta que al escuchar los proyectos de los skaters, o de ver las maquetas, se emociona.

Noseslide en Miraflores, lugar al que se escapa a patear cuando el tiempo se lo permite.
Los romanticismos en política se acabaron hace rato. Esa magia y mística de entregarse a una causa y luchar por tus ideales en pos de un mundo mejor, pasó hace rato a ojos de la opinión pública, o por lo menos en el sentido tradicional de la militancia. Ahora parece ser más puro y efectivo simplemente organizarse y salir a la calle. La política no encanta como antes, sino que se defiende como cuando a alguien lo pillan robando. Así es, la magia en gran parte está perdida, pero no deja de ser increíble que, pienses lo que pienses, lo haga como lo haga, un skater haya querido ser presidente.

Recordando viejos tiempos con su banda, Insecto Urbano.
Texto: Aníbal Casanueva


