Skate: ¿Legal o ilegal?

skate-legal-ilegal

 

Imagina lo siguiente: estás andando en un edifico, muro, fierro o lo que sea, y al rato llega un carabinero y te dice: «sigue así amigo, ojalá lo caigas a la próxima. Estás en todo tu derecho, y recuerda, nosotros somos un amigo en tu camino». Cosas que jamás nunca suceden. Y la razón (que se tapen los oídos Monster, Nike y el Comité Olímpico) reside en que el skate es ilegal, o por lo menos parte de él lo es. Sin embargo, vivimos tiempos confusos. Por un lado los policías arrestan, molestan o funan a skaters, pero al mismo tiempo campeonatos millonarios, comerciales masivos y, como guinda de la torta, la patineta llegó a las Olimpiadas. Ante tan surreal escenario nos preguntamos: ¿Se puede aún considerar al skate como una actividad ilegal?

 


Un video que sirve para explicar por qué se puede considerar al skate como ilegal.

La ilegalidad del skate hace eco a su historia, al acto de traspasar, romper, desgastar y/o destruir propiedad privada o pública. A ese lapsus ético que no cuestiona el hecho de hacer salir un guardia diez veces porque no haces caso; donde no piensas si lo que haces está bien o mal, simplemente lo haces. Dicha ilegalidad también es la razón de por qué muchos no lo consideran un deporte. Porque si bien te pueden llevar detenido por juegar fútbol en la mitad de la Alameda, el fútbol, como los deportes, tiene su hábitat natural (cancha, estadio, etc.). En el caso del skate, su hábitat natural, la calle, estaría prohibido, por lo menos en el papel. En su «habitat natural» los deportes son legales, mientras que el skate, en el suyo : calle, edifico, cunetas, piscina de casa, etc. no lo es.

 

skate-ilegal1
Señalética en una plaza de los barrios más bonitos y caros de Chile: Vitacura.

 

El skate siempre ha tenido una faceta bonita, formal, aceptada o, en otras palabras, «legal» (por lo menos a ojos del público). Por un lado está el negocio en sí mismo. Hacer tablas, venderlas, pagar impuestos, aranceles, etc. Todos felices, porque a la autoridad le llega plata, por tanto es legal. También está la parte que llama la atención del público, incluso al publico no skater, como los campeonatos (shows), los comerciales, las películas, documentales, etc. De aquí se desprende y entiende que hoy exista Street League televisado para el mundo y al skate como «deporte» olímpico. Basta con decir que hace algunos años Ryan Sheckler tuvo un reality.

 

skate-hollywood

Ryan Sheckler y Nyjah Huston en Hollywood TV.

 

Lo anterior puede ser lo que muchos odian. Lo que los puristas pueden llamar «vendido», o no real o comercial. Pero sería miope ver sólo eso. Otra parte de la legalidad del skate vendrían a serlos clubes de skate, los que gestionan skateparks en comunas en que las drogas y otros no dejan muchas opciones; los talleres, clases y actividades que realizan las escuelas con los niños y grandes. La faceta de los proyectos y los derechos, de la indignación por cómo se malgasta la plata pública en pistas que son un mal chiste; la dimensión en la cual muchos pueden recibir un sueldo, algo extremadamente acotado en nuestro país.

¿Qué se puede concluir? Nada oficial, nada definitivo, nada irrebatible; porque el skate no es nada de los anterior. Legal para algunos, ilegal para otros; real o vendido; core o corp; posero o underground; etc. Al final las cosas no son blanco y negro. Porque si hay algo lindo de todo esto, es que nadie puede decirte cómo y qué es el skate para ti, ni el tipo más zorrón, el skater leyenda y respetado o el skater más odioso. La decisión está en ti, o mejor dicho, en tus pies.