Carlos Johannes en Lao Y Vietnam

Estaba en Lao a varias horas de Vietnam, el viaje lo hice en bus-camarote, un mecanismo ajeno para mi pero muy común, el chasis de un bus con tres hileras de camarotes que lo completan, obvio con las dimensiones de la gente de acá, mucho más bajas y delgadas, veía como desbordaban los compartimientos todos los backpakers incluyéndome en la incómoda situación, sumado a la temporada de lluvias y un camino echo concha, el viaje se había convertido en una peligrosa misión, me encomendé a todos los budas, dioses y espere llegar a salvo a mi destino.
Por la noche una lluvia de estrellas se dibujaba entre los relámpagos y se precipitaba en el cielo, la puerta que se había averiado en uno de los saltos ya estaba amarrada al techo, los mosquitos tenían banquete, el viaje era cada vez más hostil.




Llegue a «Luang Prabang» y me asegure de encontrar un lugar cómodo, arrendé una scooter para recorrer la ciudad y visite todas las casas de turismo para encontrar información de este lugar, busque spots para Skate pero no encontré nada y me detuve en la calle a comer un plato de sopa:
– Fideos de arroz
-Verduras salteadas con ajo
-Pollo
-Caldo
entonces una pareja de argentinos se me acercaron muy amables al escucharme hablar en español, conversamos de todo, eran mayores y padres de adultos también, el un arquitecto y ella escribía e ilustraba cuentos para niños en París, que estilo de vida pensé y me imagine en la vida de ellos, me contaron que existían unas cataratas «kuang Si falls» muy interesantes y una cueva «Pak Ou caves» totalmente opuestas en dirección, así que si quería hacer el tour a ambos lugares en un día debía hacerlo temprano, les hice caso y al otro día me coloque el casco (única forma de conducir para que no te detenga la policía, más aún sin documentos) y partí en dirección a las cuevas, muy temprano y por suerte con un buen mapa llegue sin problemas, me transfirieron en un bote a la antigua cueva pero ya no me parecía muy espectacular, desanimado por la experiencia volví al otro lado del rio por mi moto y me fui a probar suerte con la catarata, el viaje era increíble la gente, los paisajes y el viento terminaron por acelerar a casi 100km x hora la moto, para mi que no había conducido jamás a más de 45 en mi bicicleta sentía que volaba.
Las cataratas eran impresionantes el caudal se extendía entre los árboles y encontré un lugar donde te podías lanzar desde un árbol al agua.
Volví entusiasmado por la noche al hostal regrese a mi cuarto donde estaba todo lo que podía tener una pieza de cuatro camas y tres compañeros que roncaban haciendo un ruido blanco como el de la televisión cuando termina sus transmisiones, me dormí temprano porque al otro día debía volver a tomar el bus-camarote a Vietnam.









Nuevamente arriba de un Bus-camarote esta vez mi vecino era un francés, Tom, que leía literatura de terror y yo le conte sobre mi libro de vagabundos borrachos, me presento a su pareja y los tres conversamos, bebimos vino y compartimos un baguette con jamón Serrano en una de las varias paradas que el bus en mal estado hizo esa noche. Tom me contó sobre un tío que le había llevado hace años un licor de víbora y le había enseñado a filtrar para que no le hiciera mal al beberlo cosa que apunté de inmediato en mi libreta y le dije que lo aria (cosa que en verdad no hice).
Llegando a Hanoi en el primer puesto que encontré la oferta tan exótica compre el licor y me tome la sangre del reptil mezclada con el agua ardiente, creí que perdería las cuerdas bocales, la sacudida fue tremenda! Y seguí en búsqueda de cosas raras para comer, y puede sonar muy raro, pero al rato me encontré con perro asado y ranas, no me pude aguantar y probé de ambos, luego pensé en el pobre perro por todos los sentimientos que colocamos sobre estos fieles compañeros, me acorde de los conejos, pollos, gansos, chanchos, patos y así seguí con una lista extensa de todas las cosas que comemos y lo raro que debe ser para otras culturas comer vaca? un animal sagrado? No quise pensar sobre cuanta otras cosas mas y me dedique a seguir conociendo la ciudad. Mas tarde sentiría la repercusión en mi estomago, pero así son las cosas en el viaje, es una oportunidad lo haces o no pero es muy posible que no tengas la oportunidad de repetirlo.
Tome un tiket de bus abierto que recorre toda la costa de Vietnam hasta llegar a su capital por unos 20 y tantos dólares muy buena opción, llegue a «Nha Trang» una ciudad muy parecida a cualquiera con playa y llena de turistas, pero en esta estaba lleno de rusos, de arena blanca y agua turquesa con palmeras antes de la orilla entregando la muy preciada sombra, se parecía un poco a Mancora en la costa de Perú.
Con todo este paraíso no tenía muchas ganas de irme a «Ho Chi Minh City» (Saigón), capital de Vietnam, para conectar con Cambodia pero recordé que me juntaría con las personas de Skateistan.
Skateistan, para quien no lo sabe, es una ONG que se dedica a rescatar niños en riesgo social a través del Skate y estimulan sus capacidades motrices con clases de manualidades y también los premian por su rendimiento en el colegio para reinsertarlos en la sociedad con herramientas competentes y tener una oportunidad, algo realmente mágico y sorprendente en tiempos donde el que esta al lado parece no importar, las cosas tienen demasiado valor y la personas ya no, recordé todo esto, entonces volví a la carretera esperando llegar pronto a mi destino con el Skate y los niños de Cambodia.




































