Skate y cárcel: Brian Wenning

Andar en skate es y siempre ha sido ilegal. Desde los adolescentes que invadían casas para andar las piscinas, hasta hoy cuando se patina en la calle «dañando» propiedad privada o pública. Y eso diferencia al skate de un deporte, por más skateparks que se construyan. Aún así, no han habido personas cumpliendo grandes penas de cárcel sólo por andar, sino que por conductas que se dan en una actividad, quizás la única junto a la música, en que las drogas, el alcohol y otras pillerías, además de ser en gran medida permitidas, pueden ser un beneficio para el negocio, siendo el skate un nicho donde puede entrar todo aquel que probablemente no tendría una oportunidad en otra parte. Pero cuando se llega a a las rejas salen todos perdiendo, el que se va preso más que nadie, pero también todos aquellos a los que les gusta el skate.
Figura icónica del skate técnico, fluido y con personalidad para toda una generación, Brian Wenning disfrutó de la época donde la «plata llovía» en DC Shoes y en varias áreas del skate en Estados Unidos. Se sabe que cuando a alguien le va bien en algo, siendo la plata y la fama los parámetros, aparecen hartos amigos; pero cuando por diferentes razones las cosas cambian, por problemas con la ley y falta de dinero, son pocos los que se quedan dando vueltas, y menos aún los que prestan una mano.
Ya con una gran historia en el skate, y estando en Plan B, no menor lograr un espacio en un team y marca con tanto potencial, fue en un viaje con dicha compañía donde tuvo problemas con la ley y que finalmente lo llevó a pasar un tiempo preso (donde su reputación «skater» le trajo algún de beneficio al ser reconocida su trayectoria en la cárcel). Pero no quedó ahí el tema, porque también estuvo recluido en una institución psiquiátrica por la amistad con la botella y las pastillas.
Hubo un momento donde no podía arriesgar patinar un muro en la calle porque cualquier infracción lo mandaba a la cárcel. ¡Ni siquiera podía ir a un skatepark sin ocupar casco! Fue ahí cuando se hizo el tiempo para pensar y crear su propia marca, luego de un fugaz paso por Selfish Skateboards (con tatuaje incluido), la marca del loquillo de Jereme Rogers. Lockdown Skateboards es la llave que por el momento ha mantenido a punto a Brian Wenning. Al parecer, alguien con tanto peso e influencia en el skate, es difícil que se alejen de la tabla, por más instituciones carcelarias, psiquiátricas, drogas y alcohol que aparezcan en el camino.



