Desgranando el Choclo: Review del Semilla Savia Latina

Con filmaciones en Chile, Europa y algunos países vecinos sudamericanos, Semilla nos entregaba por ahí por mediados del 2009 su segunda producción audiovisual: Savia Latina. Una novedosa película de skate protagonizada por Guillermo Gellona, Patricio Albornoz, Felipe Castro y Matías Aguilera, que cuenta con un genial trabajo de ilustración realizado por Ricardo Cespedes y de animación a cargo de Carlos Puccio y Diego Iturriaga, que rescata algunos personajes extraídos directamente de clásicas leyendas locales para ambientar y narrar una historia de migración y encuentro entre éstos.
Este bello trabajo deja ver todo el tiempo y dedicación puesto en su elaboración, con una onda autóctona y local increíblemente contagiosa que merecía ser objeto de este breve análisis que proponemos a continuación. Un video tan pulento que cuenta hasta con la aparición de Omar Salazar en su sección de amigos; ¿Qué me decí?
Bueno aquí vamos…

Don Guillermo Gellona es quien da inicio a Savia Latina, con unos cuantos años menos en el cuerpo y caracterizado como el trauko, armó su parte utilizando material capturado por varios rincones de Europa, Sudamérica y Chile, reluciendo frente al lente con sus distintivos popazos, ya sea saltando algún obstáculo de entrada o sacándolos entre las muchas lineas que con gran creatividad concretó para esta parte. Destaca de Guille su tremenda fluidez, visión y ese estilo holgado que han sido sus sellos desde sus inicios en el skate. Quizá su técnica no sea de las más depuradas, pero la experiencia se ha encargado de darle otros atributos; como esa virtud de verse y demostrar que patina sin ninguna presión encima, ni mental, ni la de la cámara. Ninguna. Realmente como si no le costara nada, el hombre fluye y nadie lo puede poner en duda.
Por otro lado, la música elegida para su parte se transforma en un excelente acompañamiento para lo que se proyecta, con esos beats fuertes que van marcando el tiempo y que se mezclan a la perfección con la fluidez que al trauko le sobra. Con ese gustito andino que deja ver las raíces latinas de las que se sienten tan orgullosos de mostrar los cabros de Semilla.
En definitiva, una parte muy dinámica que refleja la personalidad de Guille y «esa» manera única que tiene de leer, entender, y hacer skate. Como «eso» que uno trata de ponerle cuando patina.

Luego de la primera sección de amigos de esta película, corresponde el turno de ver a otro referente del skate nacional, Don Patricio Albornoz. Una parte cargada a las altas velocidades, los wallrides y al popeo ágil, dejando ver que el buen skate puede ser más que tener un bolsón de trucos. Es cosa de hacer el ejercicio de contar los trucos que Pato hace en esta parte para notar aquello.
Claramente acá el foco es otro. Se puede sentir que lo que se busca es mostrar ese lado más sencillo de patinar pero que no deja de ser potente, a ratos impetuoso y agresivo. Sobretodo si te importa un pico aperrar bajadas tan terroríficas como las que se muestran acá. A propósito, tampoco parece ser una complicación para Pato las superficies por donde pasa. Es cuático como logra el vuelo para pasar corbata igual, por donde sea. Bueno, como para reflexionar acerca de qué pisos se pueden o no patinar.
En cuanto a la música, considero que acá también hay otro gran acierto. Sube a nacer conmigo hermano complementa mágicamente con esa suerte de improvisación constante y todoterreno que la momia despliega con gran simpleza. Sin dudas otro buen ejemplo de cómo mostrar una identidad propia y autóctona.

No cabe duda de que ésta es una de las partes gruesas de Savia Latina, y cómo no serlo si tiene de todo. Desde líneas infinitas, manual’s ultra técnicos, barandas empinadas y unos bombazos tan violentos que deberían ser penados por ley. En 4 minutos de parte Mursi es capaz de mostrar literalmente lo mejor de los dos mundos; lo técnico y lo zarpado. Y no tan sólo hay gran mérito por reunir suficiente material para llenar esta parte, sino que además ésta fue la tercera que realizó ese año, dejando ver la gran dedicación, esfuerzo y talento del chupacabras.
Siempre me pareció que Mursi era un muy buen ejemplo de esos skaters que logran hacer una transición exitosa de la pista a la calle, llevando eso que uno aprende y perfecciona en pista a la práctica real. Lo digo en el sentido de que no abusa ni se queda pegado en uno, y de paso demostraba lo obvio, que es tan bueno en la pista como en la calle. Sin dudas esa facilidad para controlar y manipular su cuerpo marcó e impulsó su vertiginosa evolución, permitiendo una conexión con su skate que se traduce en la cantidad de trucos distintos que bajó para esta parte. Tan claro como se ve en todas esas tomas en las que repite spots para que quede claro que se lo hizo cagar, demostrando por sobre todas las cosas que pateando fuerte y con un poco de motivación y perseverancia, progresar es simplemente el siguiente paso.
Evidentemente esta parte quedará por siempre como un hito relevante de su carrera, la que lo introdujo al profesionalismo y le dio un espacio privilegiado dentro de uno de los teams que más le estaba poniendo en ese entonces. Sobretodo quedará para la historia esa linea que le hace al hoyo de Llolleo. Qué onda weón.

Corriendo una suerte similar a la de Mursi, Matías Aguilera también era presentado en Savia Latina como nuevo profesional de la marca; un reconocimiento a todos los años que llevaba dejando la patá, y en especial al nivel que demostraba al momento de filmar esta película. No sabemos por qué fue caracterizado como un indio pícaro, pero lo que sí sabemos es que esta parte es cuática, y meritoriamente elegida como parte de cierre. El por qué también es bastante evidente, y es que Matías siempre ha dejado en claro dos cosas: primero, que se peina con el switch y los nollie’s; y segundo, que es un seco para masacrar muros y cajones.
En cierto modo esta parte parece ser una radiografía de Matías, la que permite notar ese equilibrio entre talento innato y perseverancia que caracterizan su forma de patinar. Siempre buscando la linea, patinando en cualquier parte sin importar las condiciones, y llevando siempre su skate a un nivel más alto motivado exclusivamente por el hecho de andar. La técnica y esa ejecución exquisita son producto de su notable constancia, pero el estilo sin dudas viene dado por algo más genético; ambas variables quedan ampliamente demostradas con esa línea en switch que se manda (switch ollie, switch noseslide, fakie flip y switch bs tailslide) en los muritos del Banco de Chile en Pdte. Riesco.
Hoy en día ya podemos considerarla un clásico, un manual del cómo dejar un sello característico en spot’s, independiente de cuales. Hay cosas que nunca van a pasar de moda, y una de esas es el flipazo que le bajó al gap de la torre entel. Pese a lo que vino después, la solidez de un buen flip siempre le puede hacer el peso a cualquier truco. Y Matías es mucho de eso, solidez.
Hoy en día en que la inmediatez de internet dicta en gran parte el modo en que la escena «debe» funcionar, volver a revisar trabajos como éste hace evidente el por qué nunca van a ser uno más dentro de la merma que deja la web. Y es que en trabajos como éstos uno puede ver/sentir todo el recorrido que hubo tras seguir una idea contextualizada en el hacer y compartir skate, hasta finalmente acabar con una propuesta tan nutrida como la que Savia Latina propone. Hacer uso de lo ya hecho y resignificarlo está en nosotros; películas como ésta ante todo deberían ser de nuestros principales referentes porque demuestran que acá también hay buenas ideas, que acá también se trabaja para compartir lo que más disfrutamos y que sobretodo se puede innovar siendo fiel a nuestras raíces. Antes de mirar hacia afuera (re)descubramos lo que está más cerca de nosotros. Creo que no será en vano.
Muchas gracias por leer, y aprovecho de invitarlos a revisar otros de los Desgranando el choclo que hemos realizado.


